2 de septiembre 2011 - 00:00

Arrestaron a un proxeneta por extorsión a Berlusconi

Giampaolo Tarantini, el supuesto proxeneta que chantajeaba a Silvio Berlusconi, en una foto tomada hace dos años. Si se confirma que presionaba al jefe de Gobierno italiano, quedaría totalmente desacreditada la afirmación de éste en el sentido de que ignoraba que prostitutas animaban sus fiestas privadas.
Giampaolo Tarantini, el supuesto proxeneta que chantajeaba a Silvio Berlusconi, en una foto tomada hace dos años. Si se confirma que presionaba al jefe de Gobierno italiano, quedaría totalmente desacreditada la afirmación de éste en el sentido de que ignoraba que prostitutas animaban sus fiestas privadas.
Roma - El empresario Giampaolo Tarantini y su esposa, Angela Devenuto, fueron arrestados ayer por la Policía en el marco de una investigación sobre un presunto chantaje contra el jefe de Gobierno Silvio Berlusconi, del que habrían obtenido dinero y ventajas a cambio de su silencio sobre la presencia de prostitutas en las fiestas privadas en sus residencias de Roma y Cerdeña.

Tarantini, de 36 años, era la figura central de la red de prostitución revelada por Patrizia DAddario -la mujer que confesó haber mantenido relaciones sexuales con Berlusconi para obtener beneficios en sus negocios y había sido condenado a dos años de cárcel en junio pasado por tenencia y cesión de cocaína. Las revelaciones ponen en cuestión las desmentidas de Berlusconi sobre sus relaciones con prostitutas, aunque en este caso es víctima de un delito de chantaje.

Según la Fiscalía de Nápoles, responsable de la investigación, Berlusconi le habría pagado 500 mil euros a Tarantini, así como el alquiler de un departamento en Roma, a causa de la extorsión de la que era víctima de parte del empresario.

La amenaza implícita de Tarantini, según la Fiscalía, era cambiar su estrategia en el proceso actualmente en desarrollo en Bari por fomentar la prostitución: hasta ahora, el empresario «siempre excluyó que Berlusconi fuera consciente de la naturaleza mercenaria de las relaciones sexuales que mantenía» con las mujeres que traía a sus fiestas.

El empresario habría recibido del premier italiano, a través de Valter Lavitola, director del diario Avanti -órgano oficial del Partido Socialista- unos 20 mil euros «en forma oculta», sostiene la orden de prisión preventiva emitida ayer por la presunta extorsión al presidente del Gobierno.

La acusación sostiene que hasta ahora fue verificada la suma de 500 mil depositada a los indagados y «otras ayudas de tipo económico» sobre las cuales prosiguen las investigaciones. De los 500 mil euros, sólo 100 mil habrían llegado a manos del matrimonio mientras que Lavitola habría retenido los otros 400 mil, explicándole luego a Tarantini que el dinero restante se encontraba en una cuenta bancaria en Uruguay.

En la investigación de la Fiscalía de Nápoles sobre la presunta extorsión a Berlusconi son cinco los indagados: Valter Laviola; su estrecho colaborador Fabio Sansivieri; su primo Antonio Lavitola, Tarantini y la esposa, indicada en los documentos procesales también como «amante del propio Lavitola».

El arresto preventivo fue dispuesto sólo para el matrimonio y Lavitola. Los cinco son acusados del delito de concurso en extorsión continuada.

Según la Fiscalía, Valter Lavitola mantenía «contactos reservados con la persona ofendida», es decir Berlusconi, y distribuía el dinero que le entregaba el premier también en parte a Sansivieri, al primo Antonio y al matrimonio Tarantini.

En algunas conversaciones telefónicas interceptadas entre Lavitola y Tarantini el primero afirma que tiene como objetivo tener al premier «entre la espada y la pared».

Algunos medios de prensa refirieron que Lavitola resulta contumaz, pero éste hizo saber a través de su abogado que se encuentra en el exterior por trabajo y que tiene intenciones de colaborar cuanto antes con la Justicia italiana.

Las fiestas de Berlusconi son sólo el aspecto más llamativo de las investigaciones sobre Tarantini, que también afronta la acusación de comprar y distribuir cocaína.

El empresario, por otro lado, siempre dijo que llevaba y pagaba prostitutas para el premier sin el conocimiento de éste, presentándolas como amigas suyas, con el fin de ganarse su favor e intentar sacar partido para sus negocios.

Berlusconi, por su parte, pasó de negar todo a admitir que no es un santo, pero subrayando que nunca pagó por una mujer. En cualquier caso, se considera víctima de una conspiración.

Agencias ANSA, Reuters, EFE,

y Ámbito Financiero

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