14 de noviembre 2017 - 00:00

ArteBa Focus II renunció a buena parte de sus objetivos

Más cercana al mercado que a una bienal, tampoco exhibió en demasía artistas jóvenes para preferir la obra de consagrados, algunos de ellos ya fallecidos.

Luna Paiva. Su gran planta dorada presentada por la galería Zmud fue una bocanada de aire fresco en la segunda edición de ArteBa Focus en la Usina del Arte.
Luna Paiva. Su gran planta dorada presentada por la galería Zmud fue una bocanada de aire fresco en la segunda edición de ArteBa Focus en la Usina del Arte.
Después de una semana agitada, justo cuando se apagaban las luces de la Noche de los Museos, culminó la segunda edición de la Feria arteBA Focus / Distrito de las Artes. Realizada con la colaboración del Ministerio de Cultura porteño, esta Feria se despliega en un espacio suburbano. Los funcionarios advierten que en el Distrito de las Artes las inversiones no llegan tan rápido como quisieran y confían en arteBA para atraer al público. No obstante, esta edición de Focus ha perdido algo de su magia. El encanto quedó adherido a los paredones de ladrillo al descubierto de un bello galpón reciclado, pero la selección de las obras a cargo de Florencia Battiti y Sebastián Vidal Mackinson despertó menos entusiasmo. Faltaba el arte que corta la respiración y, aunque había buenos trabajos, sobraban, por ejemplo, unas penosas esculturas blancas acaparando todo un stand. Pero, sobre todo, estaba ausente el criterio político que determinó la creación de Focus: la gratuidad de un emprendimiento más cercano a una bienal que al mercado.

El año pasado Alec Oxenford aclaró que arteBA, dada su condición de Fundación, puede planificar más allá del mercado y exhibir un arte cuya finalidad no es exclusivamente la venta. Alejandro Corres aseguró que los miembros de la comisión directiva trabajan ad honorem, y Luis Incera subrayó el objetivo que comparten los miembros de la Fundación: apoyar a los artistas contemporáneos. Este criterio cambió y, en consecuencia, también la exposición. Al ingresar en la nueva Focus se advertía la presencia de obras que ya no eran mayormente inéditas ni de artistas jóvenes. Por el contrario, había muchas muy conocidas y de consagrados, como Luis Felipe Noé, Carlo Ginzburg o Anna Bella Geiger, además de los fallecidos Luis Benedit, Pablo Suárez o Luis Frangella. ¿Y en qué categoría figuran los trabajos de Andrés Waisman, Carlos Gómez Centurión o Roberto Huarcaya? Los jóvenes son mayoría pero Focus perdió su frescura.

Sin embargo es preciso ver el lado positivo. En la extensa galería al aire libre brillaba artificiosa una gran planta dorada de Luna Paiva que presentó la galería Zmud, junto con los dibujos de Máximo Pedraza. El montaje de Focus es escenográfico y abierto, invita a pasar horas sin padecer la clásica sensación de encierro que genera La Rural. Las obras más elogiadas fueron las cerámicas de Pablo Insurralde en la galería Sputnik y, entre los espacios del interior del país, la salteña La Arte se destacaba con las obras de Ana Benedetti y el Colectivo Zonda. Nora Fisch presentó las pinturas de Sofía Bohtlingk y el video que Lux Lindner dedica a Xul Solar y Gyula Kosice; Daniel Mamán, una poderosa pintura de Marcia Schvartz; Document Art sorprendió con las bellas acuarelas de Leo Estol; Barro con el conceptualismo escéptico de Martín Legón; Hache con los inconfundibles collages de Dani Umpi y Marìa Casado con las formas de Elena Dahn y las pinturas de Federico Lanzi. Finalmente Orly Benzacar llevó a Charlie Herrera quien, con su jungla gigantesca, aportó el gran formato y la dimensión que reclama el espacioso galpón de la vieja Arenera. El arte contemporáneo se siente a sus anchas en estos viejos galpones.

Por otro lado, si bien el aporte financiero del Gobierno porteño debería haber brindado cierta libertad para presentar obras experimentales y no necesariamente comerciales, hoy está prohibido mirar atrás. Si los directivos de arte BA retoman el camino para hacer algo diferente, las metas se volverán cercanas. ¿Por qué retomar la aplanadora del mercado si aumentaron los valores de los espacios este año (rondaban los 2.000 dólares) y además reciben el apoyo del gobierno? arteBA depende cada vez menos de los compradores locales.

La llegada de un grupo de coleccionistas, profesionales y directores de museos internacionales invitados al Vip Program trae la intención de comprar. A ellos se sumó la comitiva internacional de 50 coleccionistas y operadores que llegó al lanzamiento de Art Basel Cities: Buenos Aires en sociedad con arteBA Fundación. Esta visita y la programación de actividades le habrían costado al Gobierno porteño alrededor de 30 millones de pesos.

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