Conectar a las empresas con las ONG para la concreción de acciones de RSE no es una tarea sencilla. Muchas organizaciones lo hacen de manera informal y no existe un ente que se ocupe específicamente de esa tarea. Cuando ya no sean necesarias, la misión estará cumplida.
VÍNCULOS. La interacción de los articuladores para unir empresas y ONG es clave para las acciones de RSE.
Si la tendencia global de transformación de las empresas a modelos de negocios socialmente responsables logra su propósito definitivo, probablemente las acciones aisladas de RSE serán recordadas como la prehistoria de las nuevas estructuras de las compañías. En ese camino, es clave el rol de los articuladores, quienes conectan a las empresas con las organizaciones para la concreción de los programas.
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"Nuestra idea es operar como conectores, sinergizar y tratar de crear puentes para que las empresas sepan con qué actores trabajar", explica a Ámbito Biz Alejandro Roca, director ejecutivo de IARSE. Al Instituto con sede en la provincia de Córdoba acuden varias empresas para asesorarse sobre organizaciones para realizar acciones relacionadas con la sustentabilidad, vínculos que en general luego suelen convertirse en directos y permanentes.
Para Ashoka, una organización global que promueve la cultura emprendedora y la innovación social, generar ese lazo es una de sus tareas centrales. "Logramos conectar a actores sociales con empresas que de otra manera jamás hubiese ocurrido", sostiene su directora para la Argentina, Daniela Kreimer. Y asegura que "muchas compañías se acercan con la intención de que sus cadenas de valor sean más responsables y que construyan impactos positivos para la sociedad". "La articulación recién comienza y es muy compleja, porque entre las partes hay idiosincrasias muy diversas. Cambiar la forma en que uno trabaja y piensa requiere un cambio muy personal", añade. Y afirma: "De la energía de una empresa, unida a la visión de cambio sistémico del emprendedor social, surgen proyectos de altísimo impacto".
Heberto Olmos, presidente de RADIM, que aglutina a entidades de microfinanzas para quienes no califican para el mercado financiero tradicional, considera que "la idea es tocar las puertas de las grandes empresas para articular con los miembros de la red". "Es algo que está en sus inicios. Logramos convenios con otras empresas, pero eso es el esfuerzo individual de cada uno. Tenemos la ventaja de la cercanía con el cliente, y las empresas tienen mucha distancia. Nosotros vamos con las propuestas", profundiza. Los articuladores son hoy por hoy uno de los protagonistas fundamentales para contribuir a la transformación de las empresas hacia modelos sustentables. "Cuando arrancó veíamos acciones esporádicas y eso se ha ido revirtiendo para entender que es un modelo integral de gestión que atraviesa a toda la organización", afirma Roca, quien destaca que "hay una gran oportunidad de hacer negocios de manera sustentable e incluso más rentables". En tanto que Kreimer considera que "estamos dando pasos esperanzadores hacia la sustentabilidad". "Hace años que las empresas dejaron de mirar para adentro, sólo sus negocios, y se dieron cuenta de que en el mundo no están solas, que hay un medio ambiente que las contiene y una comunidad que las mira y compra sus productos, y que también trabaja en esa empresa. Se dieron cuenta de que no es negocio mirar de manera egoísta el mundo", señala.
Un paso más allá de RSE están las "empresas B", las cuales integran el impacto a su propio negocio. Se piensan con un triple impacto: económico, social, y medioambiental. Martina Mariani, business development de Sistema B, asegura: "Hay un cambio de paradigma. Estábamos acostumbrados a que las empresas hacían acciones de RSE y vamos en el camino de que sean agentes de cambio y no lo sean las ONG o el Estado. Es un proceso global, creció hace muy poco pero exponencialmente", indica. Y Roca asegura: "Vamos hacia empresas más sustentables y a consumidores que exigen cada vez más compromisos y valores a las compañías a las que les compran".
Mientras las empresas no tengan plenamente incorporado en su ADN la sustentabilidad, la tarea de los articuladores continuará siendo vital para encarar los procesos y las acciones vinculadas a las RSE. "Ojalá llegue el día en que dejemos de existir, porque eso quiere decir que nuestra misión está cumplida, pero creo que faltan muchos años para eso", concluye Kreimer.
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