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Asado anti-K une a Duhalde y a De Angeli
Luis Barrionuevo, Eduardo Duhalde, Alfredo de Angeli
Sin vestigios de crisis doméstica, el gastronómico quiere convertirse en el digitador de una cumbre entre al ex presidente y el ruralista más odiado por el matrimonio presidencial. A la mesa se sumarán también Chiche Duhalde y Francisco de Narváez.
Ése será -si los invitados cumplen su promesa- el dato inusual del almuerzo que, año tras año, en Mar del Plata organiza «Luisito». Los años anteriores tuvo un tono puramente gremial; el de mañana, sin embargo, tendrá una carga política y partidaria.
Sin embargo, junto al resto del cacicaje que abandonó la central de la calle Azopardo, el jefe de la CGT Azul y Blanca planea definir la hoja de ruta para el año sindical, sobre todo en el capítulo salarial: fijarán en un 20% el piso para las paritarias.
En ese paquete, el barrionuevismo planteará un incremento similar para jubilaciones y pensiones, del 200% para los planes sociales y un rechazo a la suba del monto que pagan los monotributistas en obras sociales. Piden llevar el mínimo de 37 a 60 pesos.
Todo, claro, para confrontar con Hugo Moyano. Barrionuevo sostiene que este año el camionero pactará con el Gobierno un «congelamiento» de salarios. Para diferenciarse, la CGT Azul y Blanca expondrá la cifra del 20% como pauta básica para la negociación salarial.
A la foto con Duhalde y De Angeli Barrionuevo pretende darle un sustento político y territorial. Por eso, de la cumbre está previsto que participe De Narváez, que camina la costa en una campaña electoral anticipada mientras manda señales de pacto a Felipe Solá.
Pero no todo -al menos a la hora de diseñar el año electoral- es Buenos Aires. El gastronómico dice que en su mesa de Punta Mogotes sentará a dos delegados del interior, uno llegado de Santa Fe, cercano a Carlos Reutemann, y otro de Córdoba, alineado con José Manuel de la Sota.
Afectos al misterio, se reservan esos nombres. La intención es transmitir que el esquema que en Buenos Aires construyen Barrionuevo y Duhalde tiene extensiones en otras provincias y relación, aunque no se explicite, con otros jefes territoriales.
Extrañezas
Pero el mundo Barrionuevo está plagado de extrañezas. Así como construye contra Kirchner en Buenos Aires, no cierra la puerta a una eventual sincronización con el kirchnerismo en Catamarca, donde Olivos pretende confeccionar un acuerdo que una a todo el peronismo, incluido Barrionuevo.
El gastronómico, según se ufana ante sus laderos, fue tentado por el operador Juan Carlos «Chueco» Mazzón para sumarse a un frente PJ contra Eduardo Brizuela del Moral, gobernador catamarqueño, ex radical K, ahora de sintonía fina con Julio Cleto Cobos. «Todavía no le respondí», se ríe Barrionuevo, diciéndose imprescindible para una victoria en esa provincia, mientras espera que los invitados cumplan su palabra y se presten mañana a la competencia de sapo, truco y, los más arriesgados, de saltos ornamentales desde el trampolín.


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