17 de junio 2016 - 00:00

Asesinato de una diputada europeísta conmocionó la campaña sobre el “brexit”

Thomas Mair, el asesino de la diputada Jo Cox, en una foto de archivo y ayer, al ser detenido por la Policía. Su familia lo describió como un hombre desequilibrado.
Thomas Mair, el asesino de la diputada Jo Cox, en una foto de archivo y ayer, al ser detenido por la Policía. Su familia lo describió como un hombre desequilibrado.
 Londres - La campaña para el referendo del próximo jueves, cuando se definirá la posible salida del Reino Unido de la Unión Europea, se tiñó de sangre ayer cuando Jo Cox, una diputada del Partido Laborista comprometida contra el "brexit" fue asesinada en la calle, a plena luz del día, en Birstall (cerca de Leeds, en el norte de Inglaterra).

La mujer, de 41 años, fue atacada por Thomas Mair, de 52, quien la apuñaló y le disparó tres veces. El agresor, que según su hermano tenía problemas psiquiátricos, fue inmediatamente detenido.

La Policía investigaba el relato de diversos testigos que indicaron que éste gritó la consigna "Britain first!" ("¡El Reino Unido primero!"), nombre de una formación de ultraderecha contraria a la inmigración y la Unión Europea.

En medio de una fuerte conmoción social, los dos campos enfrentados de cara a la consulta sobre la UE ("Britain Stronger in Europe", Reino Unido más fuerte en Europa, partidarios de la permanencia, y "Vote Leave", Votá por la salida, que defienden el "brexit") anunciaron poco después del incidente la suspensión de todos los actos de campaña durante la jornada.

La parlamentaria inglesa, con asiento en la Cámara de los Comunes desde las últimas elecciones generales, en mayo de 2015, fue atacada en las inmediaciones de una biblioteca local, donde cada semana participaba en encuentros con electores de su circunscripción.

"Salía de la biblioteca con su asistente y (el atacante) la estaba esperando. Primero la apuñaló y un hombre trató de detenerlo; luego le disparó, relató a los medios el testigo Terry Flynn-Edwards.

Otras personas que se encontraban en el lugar describieron cómo el atacante, que llevaba una gorra blanca, disparó una pistola con aspecto "antiguo" al menos tres veces contra Cox, dos de ellas cuando ya estaba tendida en el suelo, además de apuñalarla.

El de ayer fue el primer asesinato de un diputado británico desde que el Ejército Republicano Irlandés (IRA) se atribuyó la muerte del conservador Ian Gow en 1990.

Diferentes encuestas dan a la opción por la salida una ventaja de entre dos y seis puntos, y los analistas no descartaban ayer que el homicidio impacte contra esa alternativa, vista por muchos como aislacionista y xenófoba (ver aparte).

Cuando se produjo el ataque, el primer ministro David Cameron se encontraba volando hacia Gibraltar, donde tenía previsto participar en un acto a favor de la permanencia en la UE junto al ministro principal de la colonia, Fabián Picardo.

El jefe del Gobierno conservador, que suspendió ese acto, encabezó las condolencias de todos los partidos por la muerte de Cox y decidió que las banderas de Downing Street, su residencia y despacho oficial, así como del resto de instituciones en el centro de Londres, luzcan hoy sus banderas a media asta.

"La diputada tenía un largo historial de solidaridad. Había mostrado un enorme interés en tratar de dar apoyo a los refugiados sirios y hacer lo correcto en este mundo", afirmó Cameron. También expresó su consternación el líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn.

La inmigración es uno de los temas que más preocuparon a Cox durante su carrera política. En su primer discurso en el Parlamento británico, hace un año, la diputada hizo un alegato en favor de la diversidad en su circunscripción, Batley y Spen, en el condado de West Yorkshire.

Tras conocerse su asesinato, el esposo de la parlamentaria, Brendan Cox, hizo un llamamiento a luchar "contra el odio que la mató, un odio que "no tiene credo, raza o religión, que es venenoso".

Según el hombre, su esposa habría querido que ocurrieran dos cosas por encima de todo: "Que nuestros preciosos niños sea colmados de amor y que todos nos unamos para luchar contra el odio que la mató.

"Jo no se arrepentiría de nada de su vida, vivió cada día al máximo", concluyó.

Agencias EFE, ANSA y DPA

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