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Asumió sin roces Kirchner la secretaría de la liga UNASUR
Néstor Kirchner festeja junto a su esposa Cristina la aprobación por consenso como secretario de la liga de países UNASUR, cargo que precipita su salida de la banca porque le van a pedir tiempo completo.
Kirchner escuchaba atentamente detrás de unos cortinados en una sala contigua al salón principal del Hotel Sofitel La Reserva de Los Cardales, y ensayó un leve festejo ante un puñado de colaboradores que abrazaron la bendición uruguaya para el nuevo trabajo que tendrá el ex presidente. Liberada la incógnita uruguaya (que no mencionó la palabra abstención), Kirchner se dedicó a escuchar el campeonato de alabanzas (ganado por lejos por Hugo Chávez, seguido de Evo Morales) que los jefes de Estado le darían para aplaudir su llegada al flamante cargo. Sólo el canciller colombiano Jaime Bermúdez y el presidente chileno Sebastián Piñera pidieron que Kirchner haga una gestión sin ideologías.
Luego de la aprobación de los representantes de los Estados, Kirchner fue nombrado «por consenso», según la fórmula que utilizó Correa (no unanimidad). El propio ecuatoriano fue entonces el encargado de pedirles a los cancilleres de Bolivia (David Choquehuanca), Ecuador (Ricardo Patiño) y Chile (Alfredo Moreno) que invitaran al ex presidente argentino para que asumiera el cargo.
A las 11.40, luego de abrazarse efusivamente con Lula da Silva y Rafael Correa, y saludar friamente al representante colombiano, el canciller Jaime Bermúdez, Kirchner juró nuevamente un cargo electivo, en este caso por votación de jefes de Estado regionales. «Estamos cerrando filas con la historia», festejó el jefe de Estado ecuatoriano.
Correa fue el maestro de ceremonias de la designación K, al desempeñar la presidencia pro témpore del bloque. Abrió la sesión extraordinaria de la UNASUR para anunciar que el primer tema en la agenda sería la designación del primer secretario general del bloque. Anunció que el único candidato propuesto era el ex presidente argentino, lo que se justificaba porque se trata de «una figura de alto nivel, un ex presidente, que deberá efectuar su trabajo a tiempo completo, para trabajar por la unión latinoamericana». Con esta frase, puso en claro dos de las dudas políticas que existían hasta ayer: Kirchner llega por ser ex presidente y deberá dejar de ser diputado nacional porque su cargo exige tiempo completo. Según el ecuatoriano, entonces, Kirchner deberá renunciar a su diputación para concentrarse tiempo completo en la gestión de su flamante secretaría general, cargo que desempeñará durante dos años. Nada aclaró Correa sobre la posibilidad de que durante gran parte de 2011 el patagónico se dedique a la campaña electoral en su intento por volver a la presidencia, y en consecuencia le preste desatención a la UNASUR.
El ecuatoriano dio luego paso a los discursos de los jefes de Estado y cancilleres responsables. Comenzó, por orden alfabético, por Cristina de Kirchner, quien «por razones obvias» se abstuvo de hablar a favor de su esposo.
Siguió Luiz Inácio Lula da Silva, afirmando que la designación de Kirchner será una «etapa de fortalecimiento», ya que «conoce el continente y sus dificultades» y está «100% apto para el cargo». El turno pasó rápidamente a Evo Morales, para quien «mi país nunca dudó en dar el apoyo a Néstor Kirchner». Usó luego la frase quizá más ambiciosa para el nuevo cargo del argentino, definiéndolo como «el primer presidente de Sudamérica, después de 200 años».
Fue el turno entonces de uno de los platos fuertes de la jornada: las explicaciones de «Pepe» Mujica sobre su apoyo a la llegada de Kirchner al nuevo cargo. Sin aclarar que en realidad su voto se trataba de una abstención, reconoció que «a este presidente le cuesta el paso que da», pero que lo hace «sin condiciones, y sin que nadie nos las haya pedido». Dijo luego la frase esperada en Olivos: «Acompañamos el consenso por la unidad de América Latina porque apoyamos la unidad de la región y apostamos a la buena fe en nombre de nuestra pequeña nación».
Despejada la duda uruguaya, fue el tiempo entonces para que Hugo Chávez desplegase el rap de fan continental número uno del kirchnerismo. Habló del honor de haber participado de la «designación de ese gran amigo y profundo compañero que es Néstor Kirchner». Se mostró orgulloso de participar de la designación del primer secretario general del bloque y felicitó a los miembros porque «ahora sí nuestro bloque estará destinado a ser una potencia». Luego se perdió en algunas explicaciones históricas, embistió contra el Fondo Monetario, conto anécdotas de Lula y el fútbol, de la revolución de diciembre de 2001 en Buenos Aires donde «despertó el pueblo de San Martín y Perón», de cómo conoció quién era Kirchner, del caudillismo regional y sobre la cumbre y contracumbre de las Américas en Mar del Plata donde el bolivariano se dedicó a embestir contra «el caballero George W. Bush». No hubo menciones al azufre ayer en Los Cardales, pero el bolivariano recordó cuando Kirchner en ese evento le dijo al presidente norteamericano que «no nos venga aquí a patotear». Remató con que la designación se trata «independientemente de la posición ideológica de cada uno de nosotros», de la «decisión más importante en décadas en la región» y una «lanza por la dignidad».
Apoyó luego Fernando Lugo y pasó la palabra a Sebastián Piñera. Debutante en estas lides, y tratando de desentrañar los problemas paraideológicos del bloque, bendijo la llegada de Kirchner como el responsable de lograr consensos de largo plazo para «derrotar el subdesarrollo de estos primeros 200 años».
Casi inadvertida paso la mención de la abstención peruana que deslizó el canciller José Antonio García Belaúnde, pero luego se notó el tono cuestionador del canciller colombiano Javier Bermúdez. El ex embajador de su país en Buenos Aires, aclarando que no pondría trabas a la llegada de Kirchner al cargo, dijo que espera que el argentino ejecute una conducción «no ideologizada».
Vino luego el momento del encumbramiento K, sin votaciones públicas sino simplemente con referencias de Correa al «consenso» del caso. Casi a las 12:00, la reunión recomenzó con Kirchner como secretario general del bloque. Era el momento de los primeros movimientos latinoamericanistas del ex presidente. La situación de Honduras, la ley de Arizona, la atención a las consecuencias de los terremotos en Haití y Chile y otros menesteres comenzaron a aturdir a Kirchner.


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