9 de julio 2009 - 00:00

Asusta cuando rompe convenciones

«Miedo al amanecer» (remake de un film nórdico prácticamente desconocido) primero amenaza con repetir fórmulas pero poco a poco va mejorando hacia un original desenlace.
«Miedo al amanecer» (remake de un film nórdico prácticamente desconocido) primero amenaza con repetir fórmulas pero poco a poco va mejorando hacia un original desenlace.
«Miedo al amanecer» («Solstice», EE.UU., 2008, habl. en inglés). Dir.: D. Myrick. Int.: E. Harnois, S. Ashmore, T. Hoechlin, A. Seyfried, M. O'Leary, R. Lee Ermey.

A diez años de «The Blair Witch Project», verdadero hito del cine de terror moderno, las producciones indies y, sobre todo, del marketing, uno de sus directores reaparece con una historia de fantasmas clásica. Sorprendentemente, el asunto luce en principio de lo más convencional, sin mayores pretensiones estéticas ni narrativas .

La base argumental es todo un déja vu: un grupo de jóvenes deciden pasar un par de días aislados en un caserón en medio de los pantanos de Lousiana, justo para celebrar el Solsticio de San Juan, día propicio para comunicarse con los muertos, al menos según el folklore cajun. Efeméride ideal para la ocasión, ya que los amigos se reúnen por primera vez desde el suicidio de una de las chicas del grupo, hermana gemela de la dueña da casa, y ex novia de uno de los invitados.

Obviamente es un panorama perfecto para que los protagonistas queden a merced de cualquier aparición sobrenatural o acoso de algún lugareño horripilante que se presente.

De hecho, durante el primer tercio del film, lo que más miedo da es la posibilidad de que todo lo que sigue sea sólo una versión light de lo mismo de siempre. Por suerte de a poco todo mejora, hasta un final que da un giro original a la habitual trama de turistas victimizados por nativos monstruosos tipo «Masacre de Texas».

De todos modos, lo de la originalidad es relativo: «Miedo al amanecer» es la remake de un film escandinavo prácticamente desconocido entre nosotros, «Midsommer», coprodución sueco/danesa dirigida por Carsten Myllerup en 2002.

Suplantando los bosques nórdicos por el ominoso paisaje sureño -excelentemente filmado- y aportando la siniestra presencia de R. Lee Ermey (el sargento terrible de «Nacido para matar» de Kubrick) el director va metiendo al espectador en un interesante drama fantástico con un par de momentos realmente inquietantes -especialmente el ritual del solsticio propiamente dicho- que logran equilibrar los puntos flojos, como la falta de imaginación para acercarse al tema de las hermanas gemelas, más allá del buen trabajo de Elisabet Harnois en el doble rol.

D.C.

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