6 de noviembre 2009 - 00:00

Ataque en cuartel de Texas: misterio y 12 soldados muertos

La matanza en la base del Ejército estadounidense de Fort Hood provocó conmoción en el personal militar (arriba). Malik Hasan (izquierda) fue señalado como el autor del ataque.
La matanza en la base del Ejército estadounidense de Fort Hood provocó conmoción en el personal militar (arriba). Malik Hasan (izquierda) fue señalado como el autor del ataque.
San Antonio - Un comandante del Ejército de Tierra de EE.UU. que iba a ser enviado próximamente a Irak protagonizó ayer una matanza en la base militar de Fort Hood (Texas), en la que perdieron la vida doce personas y más de treinta resultaron heridas. Los motivos de la tragedia aún eran confusos al cierre de esta edición.

Entre los muertos se cuenta el tirador, Malik Nadal Hasan (40), un soldado estadounidense que posiblemente no actuó solo: otros dos de sus compañeros fueron arrestados como posibles cómplices, según informó el teniente general Bob Cone.

Nadal Hasan, de 40 años, disparó contra los soldados que se estaban preparando para el despliegue en el extranjero en la sección conocida como Soldier Readiness Facility. Según la cadena televisiva FoxNews, Hasan, médico psiquiatra y originario del estado de Virginia, se habría convertido al islam.

La senadora por Texas Kay Bailey Hutchinson afirmó a los medios que Hasan estaba a punto de ser despachado a Irak. El militar, indicó la cadena, estaba «trastornado» por su inminente envío.

Por su parte, un colega de Hasan indicó que sobre el militar pesaba una investigación de las autoridades del Ejército a causa de sus declaraciones públicas en contra de la guerra. «Los musulmanes hacen bien en alzarse y defenderse», habría dicho Hasan durante una conferencia, contó el coronel retirado Terry Reed.

Abatido

«Un soldado abrió fuego y, debido a la rápida respuesta de las fuerzas policiales, fue abatido», afirmó el General Robert Cone, encargado de la base, en una conferencia de prensa.

Tras este incidente, se escucharon otros disparos en el teatro de la base, donde iba a celebrarse poco después una ceremonia de graduación.

Las autoridades de Fort Hood clausuraron inmediatamente los puntos de entrada y salida de la base, adonde se desplazaron una multitud de unidades de emergencia médica y equipos especializados del FBI, para investigar el incidente.

En principio, se descartó un atentado terrorista, aunque fuentes militares consideraron que aún es «demasiado pronto» para sacar conclusiones.

Los heridos fueron atendidos in situ, a excepción de dos soldados que se encontraban en grave estado y debieron ser internados en hospital.

Horripilante

El presidente Barack Obama fue inmediatamente informado del suceso, que calificó como un «horrible incidente de violencia». «Ya es duro cuando nuestros soldados pierden la vida en misiones en el exterior. Es horripilante cuando lo hacen en incidentes como éste en sus propias bases en suelo estadounidense», afirmó el mandatario en un acto en el Departamento del Interior. «Son hombres y mujeres que han tomado la decisión valiente y altruista de arriesgar, y en ocasiones dar, la vida por nosotros cada día», afirmó Obama. Altos funcionarios de la Casa Blanca se reunieron de inmediato en la Sala de Crisis para tratar de recabar información sobre el incidente.

Fort Hood es una de las bases militares más grandes del mundo y alberga regularmente entre 30.000 y 50.000 personas en lo que prácticamente es una ciudad militar, con barracas, puestos de entrenamiento, viviendas, negocios y hospitales.

Este incidente se suma a un año de especial tensión en el Ejército de Tierra de EE.UU. que, con dos guerras en marcha, registró un aumento en los casos de desórdenes mentales y de suicidios.

Agencias EFE, AFP, Reuters y ANSA

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