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Atracción visual y fantasía coinciden hoy en el MAR
La utópica “Ciudad hidroespacial” de Gyula Kosice, que junto con sus videos y una serie de sus esculturas hidráulicas configuran el significativo imaginario del artista, en la muestra del Museo de Arte Contemporáneo de Mar del Plata. Dominando el lobby está “La torre de Babel” de Edgardo Giménez, una imponente estructura de nubes con escaleras que no conducen a ningún lado.
Con los "mundos imaginarios" llegaron a Mar del Plata grandes maestros como Xul Solar, Gyula Kosice, Raquel Forner, Leónidas Gambartes, Líbero Badii, Víctor Grippo, Grete Stern o Liliana Porter, además artistas como Marcos López, Fermín Eguía, Duilio Pierri, Carlos Trilnick y, entre otros, varias estrellas de las últimas generaciones. Para comenzar, dominando el lobby de doble altura está "La torre de Babel" de Edgardo Giménez, una imponente estructura de nubes con escaleras que no conducen a ningún lado.
El título de la muestra, tomado del texto de Borges "El libro de los seres imaginarios", abre espacio a una serie de obras que poseen la cualidad de llevar al espectador hacia universos ilusorios, de fantasía y ensueño. Borges vinculaba la obra William Blake con la de Xul y solía elogiar "su rica, imprevisible e incesante imaginación", destacaba que mientras el común de los mortales "vivimos de memoria, Xul vivía inventando y pensando continuamente". Y allí está la obra de Xul, su complejo "Panajedrez" y otras piezas de su invención, expresando su permanente afán de reinventar el mundo.
En los fotomontajes de estética dadásurrealista de Grete Stern se percibe, inquietante y enigmático, el universo de los sueños tan cargado de deseos como de represión. En ese mismo territorio que trasciende las fronteras y los límites, figura la utópica "Ciudad hidroespacial" de Gyula Kosice, sus videos y una serie de sus esculturas hidráulicas configuran el significativo imaginario del artista. Este mismo interés por el más allá se extiende hacia las pinturas de los "Astroseres" de Raquel Forner.
Entretanto, entre los herederos de esta fascinación por la magia y lo maravilloso, figuran: Leandro Erlich, con sus juegos de espejos y reflejos; Erica Bohm, con sus viajes turísticos por el espacio; Mariano Sardón y su conocida caja de arena donde aparecen y desaparecen los textos de Borges, y Mariano Giraud y Alfio Demestre, quienes manipulan una impresora de tres dimensiones y altas dosis de ilusión para emular los procesos de gestación y reproducción de los seres vivos.
El Proyecto Biopus reúne a un grupo de artistas que, con genuino fundamento científico y sin desdeñar el hechizo visual, invitan a un paseo por el fondo del mar. Hay allí una forma que se asemeja a una ballena y miles de microorganismos luminosos.
El joven Eduardo Basualdo crea el mayor encantamiento visual: su laguna desaparece frente a nuestros ojos (el agua cae en remolino por un agujero central) para luego volver a aparecer.
Entre los videos hay cuatro donde Liliana Porter muestra que es capaz de otorgarles elocuencia, identidad y hasta un alma a sus muñequitos. Luego los manda a vivir la vida, a enfrentar situaciones que provocan estupor, dolor, incertidumbre, amor, desesperación, impotencia y la mar de sensaciones y sentimientos conmovedores. Estas historias mínimas y las revoluciones ínfimas de un mundo diminuto, resultan tan problemáticas como las de la vida real.
Javier Mrad viene del mundo del cine y presenta con impecable oficio,pero también con poesía, un relato configurado con teclados, mouses y otros objetos a los que les otorga una gracia especial. La estética de Alejandro Gabriel es deudora de los videojuegos, pero el personaje "Pilki Pilky", un dulce caballito de juguete color rosa, es un hallazgo, seduce mientras se desplaza por la pantalla al ritmo del ballet "La Bayadera". Los dibujos originales de la dibujante argentina Dolores Avendaño para los libros de Harry Potter, el célebre personaje de Rowling, le aseguran al MAR el interés del público infantil.
Son varias las instalaciones que atrapan la atención del espectador. Algunas son dramáticas o truculentas, como el crimen en una cabaña montada por el grupo Provisorio Permanente, o las imágenes de los personajes decapitados de Florencia Rodríguez Giles, y la maqueta de una desolada biblioteca junto a la escena de unos muñecos descuartizados de Sebastián Gordín. En la selección del MAR figura una de las más intensas fotografías de RES: "Yo cactus", un autorretrato donde el propio artista se transforma en esa planta especial, cambio que implica la pérdida de la condición humana. Luego, sobre la condición siniestra que pueden adoptar de repente las cosas familiares, trata el video doméstico de Eugenia Calvo.
Ananké Asseff plantó un tigre que se desplaza hacia un hombre que permanece inmóvil, con la actitud mansa de una víctima resignada. Ambos están realizados en brillante metal plateado y en tamaño natural, el clima es cinematográfico: el espectador se ve obligado a imaginar un desenlace.
Hay obras que atraen por su belleza, como el lago de Marcela Cabutti con un lobo que mira desde un muelle un barco que se aleja por las aguas donde flotan los nenúfares. El "Pequeño paraíso ensamblado" de Silvia Rivas cabe sobre una mesa y transmite la capacidad de idealizar llevada al extremo. Reducido a unas breves macetitas y unas hojas que se mueven con la brisa de un ventilador, el "Paraíso" alberga sin embargo una pequeña piscina y alcanza para deparar felicidad.
Amadeo Azar es un maestro de la acuarela y presenta una obra de gran formato. La ocasión lo merece, el artista es marplatense y cuenta que allí en Camet, donde hoy está el Museo, había un fantástico parque de diversiones con un lago poblado de cisnes. Junto a la nostálgica obra de Azar está el humor de Marcos López: su inverosímil, criollo y viril, "Sireno del Río de la Plata". Javier Bilatz, Claudio Caldini, Susan Consorte, Jorge Luis Ihlenfeld, Tadeo Muleiro, Daniela Muttis, Nicolás Novali, Tatiana Parcero, San Poggio, Francisco Solano López, Hernán Soriano y Anabel Bañón completan el conjunto.
Jorge Telerman, a cargo de la gestión del MAR, buscaba obras "increíbles", "seres fabulosos" y espacios "imposibles" para volver a conquistar a los espectadores. El curador Rodrigo Alonso otorgó piedra a la imaginación y 40 artistas cuentan ahora sus atrapantes historias. Cabe aclarar que el proyecto contempló cuestiones básicas como un presupuesto para la producción y honorarios para los artistas. Alonso trabajó con libertad un guión amplio (el de Borges) y exhibe 90 obras que se caracterizan por la diversidad multidisciplinaria y la variedad de las vertientes estéticas.
Si bien la cita al libro de Borges está relativizada en los textos de Telerman y de Alonso, resulta fácil asociar la muestra a la risa de Foucault cuando relata el origen de "Las palabras y las cosas", y escribe: "Este libro nació de un texto de Borges. De la risa que sacude, al leerlo, todo lo familiar al pensamiento -al nuestro: al que tiene nuestra edad y nuestra geografía-, trastornando todas las superficies ordenadas y todos los planos que ajustan la abundancia de seres, provocando una larga vacilación e inquietud en nuestra práctica milenaria de lo Mismo y lo Otro. Este texto cita 'cierta enciclopedia china' donde está escrito que 'los animales se dividen en a] pertenecientes al Emperador, b] embalsamados, c] amaestrados, d] lechones, e] sirenas, f] fabulosos, g] perros sueltos, h] incluidos en esta clasificación, i] que se agitan como locos, j] innumerables, k] dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, l] etcétera, m] que acaban de romper el jarrón, n] que de lejos parecen moscas'. En el asombro de esta taxonomía, lo que se ve de golpe, lo que, por medio del apólogo, se nos muestra como encanto exótico de otro pensamiento, es el límite del nuestro: la imposibilidad de pensar esto. [...] Lo que viola cualquier imaginación, cualquier pensamiento posible, es simplemente la serie alfabética (a, b, c, d) que liga con todas las demás a cada una de estas categorías".
En suma, la muestra funciona como un estimulante poderoso que despierta al visitante, lo induce a dejarse llevar hacia ese submundo que provoca extrañamiento, donde la realidad y la ficción se confunden.
(*) Enviada especial


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