Es un fenómeno que se ve desde hace años y este se acrecentó: cada vez más argentinos deciden resguardar sus pertenencias en cajas de seguridad, ya sea de entidades bancarias ó privadas.
Es un fenómeno que se ve desde hace años y este se acrecentó: cada vez más argentinos deciden resguardar sus pertenencias en cajas de seguridad, ya sea de entidades bancarias ó privadas.
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La inseguridad doméstica y los temores sobre la intangibilidad de depósitos bancarios llevaron a una fuerte expansión del servicio de cajas de seguridad cuya cantidad ya se elevó a 850.000 en todo el país, según un informe sectorial.
La recientemente creada Cámara Argentina de Empresas de Servicio de Alquiler de Cajas de Seguridad (Caesacs) precisó que unas 800 mil cajas pertenecen al circuito bancario y 50 mil son provistas por entidades privadas.
Este nuevo negocio creció ante la persistente demanda y cierta limitación de las instituciones bancarias de expandir esta clase de servicios.
Incluso, cada vez se desarrollan más productos, tal es así que ya hay hasta bóvedas automatizadas, donde para acceder hay que pasar por una fase de reconocimiento de rostro, iris y huella dactilar.
Actualmente, solicitar una caja de seguridad en un banco puede demandar una espera de varios meses y los valores de alquiler son crecientes.
Un servicio de este estilo en un banco convencional tiene valores que se inician en $10.000 mensuales para las cajas de menor tamaño y de hasta $35.000 las más grandes. La actualización es trimestral.
De acuerdo con los datos de Caesacs, las 50 mil cajas no bancarias se encuentran distribuidas en 16 firmas y estiman que esta oferta se incrementará en los próximos años. Entre las ventajas que tienen estas casas es que ofrecen un servicio más amplio que el bancario con horarios más extensos incluyendo fines de semana y feriados. Al mismo menú también suma salas privadas para realizar todo tipo de transacciones.
La cámara precisó que en la Argentina el 70% de las personas guarda dinero en ellas, mientras que en el resto del mundo se las utiliza para acopiar objetos de valor cómo joyas o documentación. En general, para obtener una caja en las entidades bancarias, se pide DNI, poseer una cuenta corriente o una caja de ahorro con un año de antigüedad en el banco, y presentar constancia de CUIT, CUIL o CDI.
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