Israel sepultó ayer a "sus hijos" y ahora deberá sopesar la respuesta al escenario abierto por la muerte de los tres muchachos, que los da por secuestrados y asesinados en Cisjordania a manos de una célula de Hebrón vinculada a Hamás. Una decisión no fácil que ya el lunes a la noche, en la primera reunión de gabinete de seguridad, registró la diversidad de ánimos en el Gobierno de Netanyahu (ver aparte).
Una diferencia que impulsó al premier a convocar a una reunión ayer mismo, de manera de tener una respuesta, sobre todo unánime. El premier reiteró que la primera misión de Israel es atrapar a "los asesinos. Todos los que participaron en el secuestro y el asesinato".
"No les daremos paz", advirtió luego de haber participado en los funerales en Modin, "no cederemos hasta haber llegado al último de ellos, no importa dónde se oculten. Son pasibles de muerte". "Vamos a debilitar a Hamás en Cisjordania y a parar el lanzamiento de cohetes. Extenderemos la operación todo lo que sea necesario, sin importar el tiempo", señaló.
Empero, competerá al gabinete concretar los objetivos de Netanyahu: castigar a Hamás extendiendo las operaciones en Cisjordania, donde los últimos 19 días de asedio pusieron de rodillas a la estructura de la organización. Especialmente en Hebrón se desató una frenética búsqueda de los dos sospechosos, Amer Abu Aysha, de 33 años, y Marwan Kawasme, de 29 años, que se encuentran desaparecidos desde el día de los secuestros.
En la noche del lunes, en enfrentamientos en Jenín, fue asesinado por militares un muchacho palestino que, según las Fuerzas Armadas, había arrojado un artefacto explosivo, aunque había versiones sobre el episodio.
Pero también contra la Franja de Gaza, desde donde seguían lloviendo cohetes y disparos de mortero: los últimos cuatro anoche, a poco de concluidos los funerales. El lunes a la noche la aviación israelí alcanzó 34 objetivos militares de Hamás en el sur de Gaza.
La elección israelí ocurre en el silencio por parte del presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmud Abás (Abú Mazen), que convocó el lunes a una reunión de emergencia de la cúpula en Ramalá, de la cual no se conocen los resultados.
El único comentario llegó ayer de Hanan Ashrawi, de la OLP. "Nadie pretende justificar el asesinato de personas inocentes. No obstante las medidas de castigo colectivas son inaceptables y el Gobierno israelí no puede cometer infracciones graves a la ley internacional a expensas de la población palestina", declaró Ashrawi.
Desde El Cairo, el secretario general adjunto para temas palestinos de la Liga Árabe, Mohamed Sobeih, dijo que "Israel es la que causa tensión con su campaña de arrestos de palestinos, las agresiones contra la mezquita de Al-Agsa, la autorización a los colonos a destruir lugares santos y viviendas".
En el terreno, a diferencia del clima de gran religiosidad y recato en los multitudinarios entierros, la situación, estaba en fermento constante, con tensión creciente entre colonos y palestinos.
En Jerusalén, cientos de activistas israelíes de derecha protagonizaron escenas de violencia y, según Haaretz, transeúntes árabes fueron agredidos y atacados por una muchedumbre encendida. De acuerdo con otro periódico, Yediot Aharonot, fueron detenidos cuatro jóvenes por esos episodios.
De acuerdo con los útlimos datos dados a conocer por los investigadores, al parecer, los colonos Eyal Yifrah (19), Gilad Shaar (16) y Naftalí Frenkel (16) habrían sido tiroteados y abandonados bajo las piedras en las que fueron encontrados escaso tiempo después de que se subieran a un auto cuando hacían dedo. "Hay muchos indicios que apuntan a la participación de Hamás", afirmó ayer la portavoz del Departamento de Estado, Marie Harf, en relación con el caso de los adolescentes, que desaparecieron el 12 de junio y que desde entonces fueron buscados con un masivo operativo militar. Barack Obama, que logró relanzar conversaciones de paz entre israelíes y palestinos, que sin embargo colapsaron en abril pasado, ofreció su total apoyo a Israel y a la AP para "encontrar a los culpables" y alentó a ambas partes a "seguir trabajando juntos en ese esfuerzo".
Por su parte, Amnistía Internacional (AI) condenó los crímenes, pero advirtió a Israel que no debe suponer "un castigo colectivo para los palestinos".
| Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero |


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