29 de abril 2009 - 00:00

Aunque lo niegue, algo huele mal

Aunque lo niegue, algo huele mal
Es tan vieja como el fútbol mismo, la mejor excusa para maquillar situaciones de bambalinas es una expresión de molde: «Es culpa del periodismo». Lo cierto es que lejos de ser un rumor, lo que adelantábamos desde estas páginas en los primeros días de enero, cuando la llegada de Carlos Bianchi al flamante puesto de mánager de Boca era una cuestión confirmada, lo que en algún momento había sido una amistad sellada, por esta época era una relación respetuosa entre ambos. De Bianchi y Carlos Ischia hablamos, del mánager y el técnico de Boca, de integrantes de un cuerpo técnico exitoso de hace sólo unos pocos años y de amigos, antes íntimos, pero hoy, aunque Bianchi quiera aclararlo frente a la prensa, ya no tan íntimos.

La convocatoria a la conferencia del mediodía de ayer despertaba rumores, pero se podía llegar a presumir qué carácter iba a tener. Era conferencia, pero no dejó Bianchi que el fuego lo abriera ningún periodista:

- «Carlos (por Ischia) es mi amigo desde hace muchos años y si me tengo que pelear con él por el fútbol, prefiero irme a mi casa».

- «Quiero aclarar algunas cosas que no hay motivo para que sigan caminando (sic). Hablan de problemas que no existen y están confundidos ustedes (por los periodistas) y confunden a la gente».

- «Al verdadero hincha de Boca le recuerdo que en 1973, 1974 y 1975 estuvo el mismo técnico y fue campeón (N. de R.: Rogelio Domínguez). Este Boca fue campeón hace cuatro meses con el mismo entrenador que tiene hoy».

- «Este mundo es muy chiquito y es muy fácil ensuciar a cualquier persona con un micrófono o una birome y un papel. Con eso basta. Sé que hay gente cercana a Boca que no le gusta mucho que yo esté acá».

- «Dejemos trabajar tranquilo a Carlos. Él tiene la tranquilidad que sabe que yo no me voy a meter en su trabajo. Yo sé para qué me trajeron acá y sé muy bien en qué puedo serle útil a Boca». A lo Bianchi, fiel a su estilo, hasta se permitió aconsejar a los periodistas presentes que cuando no quieran chequear una información, apelen directamente a la fuente. Quizás era una buena oportunidad de dar otra verdad del periodismo: cuando el río suena es por algo.

Boca es una verdadera olla a presión, donde todo, lo bueno y lo malo, toma dimensiones desconocidas en cualquier otro club. Es una máxima del club, lo saben Bianchi, Ischia, los jugadores y la historia de la institución. El presente dice que el mismo plantel con el mismo DT a la cabeza que se consagró en el Apertura pasado no gana un partido desde el 9 de abril, cuando superó de local a Guaraní por la Copa por 3 a 1. Desde ahí ya juntó seis encuentros sin victorias (3 empates y otras tantas caídas) y en el balance del torneo Clausura lo tiene en el puesto 15°, a tres puntos del último. Sólo marcó goles en cinco de las once fechas. En la Libertadores, el futuro le sonríe a pesar del magro nivel futbolístico, pero en cuanto el objetivo en el torneo continental sufra un revés, las sonrisas se borrarán. Quizás Ischia también sea borrado.

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