27 de enero 2012 - 00:00

Ausencia de agua, obliga a reinventar la estrategia

Cultivos afectados por la sequía en campos de la provincia de Córdoba.
Cultivos afectados por la sequía en campos de la provincia de Córdoba.
Pese a las precipitaciones caídas en los últimos días sobre la zona núcleo, donde la sequía dejó sus huellas más profundas, el maíz de primera resultó el más perjudicado y es muy difícil su recuperación. Incluso, en la mayoría de los casos se destinó a forraje. Mientras, el cultivo de soja abre aún una ventana de esperanza, ya que es posible que levante un poco. En los tambos, la disponibilidad forrajera está al límite y los productores comenzaron a suplementar con balanceado.

El escenario actual presenta, además, un panorama complicado para los productores que debieron arrendar campos a rindes fijos, que seguramente deberán renegociar las condiciones de los contratos.

De todos modos, una forma de tener previsiones ante este tipo de contingencias es aprovechar las herramientas que ofrece el mercado, como concretar ventas de granos a futuro. «El productor además de tener en cuenta los pronósticos climáticos conocidos con cierta anticipación, debe pensar en un plan de siembra que incluya la diversificación de cultivos y los períodos más críticos», explicó Santiago del Solar, director de AACREA (Asociación Argentina de Consorcios de Experimentación Agropecuaria), en diálogo con Ámbito del Campo.

A modo de ejemplo, explica que si se implanta un maíz de primera siembra, el período crítico se dará en Navidad y si se trata de un maíz de segunda que ya está en carrera, el momento más difícil será en febrero. «Si hago un cultivo solo, juego un pleno en el cual la seca no impacta de igual forma en todo el verano, tiene momentos de mayores lluvias y otros de menores; entonces uno diversifica la probabilidad y el riesgo de que este fenómeno pegue de lleno es menor», comentó Del Solar.

A modo de recomendación explica que en las regiones más afectadas por la sequía se puede realizar un cultivo para diversificar como, por ejemplo, la cebada, seguida de soja, maíz de primera fecha y de segunda fecha. Los maíces de segunda fecha fueron sembrados más tarde, en el caso de quienes tenían humedad en el suelo para hacerlo. En girasol hay zonas donde se puede sembrar un porcentaje de este cultivo que ayuda a tener distintos períodos críticos en distintos momentos.

Para la diversificación se puede utilizar un cultivo de ciclo más corto o más largo, un maíz o una soja, pero el denominador común a todos los cultivos es tolerancia cero a las malezas. Se debe trabajar con un paquete tecnológico que posibilite llevar adelante todo el cultivo sin malezas.

Malezas y plagas

Una maleza que hoy tiene mucha difusión en el noreste bonaerense es la Conizia bonairiensis, o rama negra, muy resistente al glifosato, que si se instala en un lote ya es tarde, pero hay manera de prevenirlo y hoy está en toda esa zona. «El productor hoy tiene que defender cada milímetro de agua que tiene, no puede darse el lujo de desperdiciarlo, porque es para su cultivo, por eso no tiene que haber malezas», indicó Del Solar.

La rama negra es una maleza que puede aparecer en cultivos de invierno o verano (soja o maíz), en pasturas y su presencia es muy común en los lotes implantados en siembra directa. Es considerada una de las más peligrosas por ser muy resistente al glifosato, y la estrategia que el productor debe llevar adelante es mantener el cultivo limpio desde el barbecho en adelante. Por eso es muy importante desde el momento que se decide la siembra «tener una estrategia sustentada en un paquete tecnológico permanente y diversificar los cultivos».

Luego de realizado el cultivo también es necesario llevar adelante una serie de cuidados que son más importantes en el momento de la sequía y para eso «debemos trabajar con umbrales de daño económico», nos apunta Del Solar.

Cada insecto que afecta a un cultivo es monitoreado por el productor y si ve la presencia de una determinada cantidad de tal o cual insecto es importante, se debe hacer una aplicación, «porque hoy el cultivo con el potencial del rinde mermado por la seca es mucho más sensible. No podemos dejar que un insecto nos genere una merma mayor que la que ya tenemos», concluye el directivo de AACREA.