16 de diciembre 2008 - 00:00

Automotrices: impulsan su “quiebra ordenada”

Nancy Pelosi, la líder demócrata de la Cámara baja de EE.UU., sigue presionando por un rescate del sector automotor, cuyas principales empresas podrían presentarse de manera inminente en convocatoria de acreedores.
Nancy Pelosi, la líder demócrata de la Cámara baja de EE.UU., sigue presionando por un rescate del sector automotor, cuyas principales empresas podrían presentarse de manera inminente en convocatoria de acreedores.
Washington - El presidente estadounidense, George W. Bush, anunció ayer que está analizando un plan de salvataje de corto plazo para las empresas automotrices de Detroit, pero sumó incertidumbre en torno al proyecto al advertir que «todavía no está listo». Como contracara a sus declaraciones, la prensa local afirmó que la Casa Blanca estudia que se declaren en convocatoria de acreedores en forma «ordenada».
«Una quiebra abrupta de las automotrices podría ser devastadora para la economía», declaró Bush a la prensa a bordo del Air Force One, poco antes de aterrizar en Afganistán (ver pág. 18). «Ahora estamos en el proceso de trabajar con los accionistas para marchar hacia adelante, todavía no estamos en condiciones de hacer el anuncio», agregó Bush.
Sin embargo, a pesar de esas afirmaciones, el diario The Wall Street Journal indicó que la Casa Blanca está estudiando «todas las opciones», incluyendo la declaración de bancarrota. Según ese periódico, que citó dos fuentes del Gobierno, la intención es que declaren la convocatoria de acreedores «en forma ordenada».
Según el Código de Protección de los Acreedores y de acuerdo con el undécimo capítulo de la legislación norteamericana, en caso de insolvencia, las compañías, a pesar del cese de pagos, pueden ser sometidas a un estricto control y entonces continuar operando, libradas de sus cargos, y efectuar una reestructuración. Esta posibilidad ya ha sido planteada por los republicanos en numerosas ocasiones.
Las «tres grandes de Detroit» -General Motors, Chrysler y Ford- vienen ejerciendo presión en Washington durante las últimas semanas para obtener un salvataje financiero que, afirman, necesitan urgentemente para seguir operando. De las tres compañías, General Motors y Chrysler son las que se encuentran en mayores dificultades y amenazan con declarar la bancarrota si no obtienen dinero del gobierno antes de fin de año.
El Congreso estadounidense intentó la semana pasada aprobar un paquete de rescate de u$s 14.000 millones, pero fue bloqueado por republicanos del Senado, quienes hicieron caso omiso al pedido de la Casa Blanca para que aprobaran la iniciativa.

Culpas

Los demócratas culparon a los republicanos del fracaso del préstamo, pero éstos responsabilizaron a su vez al sindicato de las automotrices, por rechazar una rebaja en sus sueldos y de otros beneficios, con el objetivo de bajar los costos de producción.
Tras la negativa del Congreso, la Casa Blanca y el Tesoro se comprometieron a actuar para evitar el colapso de las empresas, pero hasta ahora desconoce la fuente de financiamiento y cuáles serán las condiciones del préstamo estatal.
Parte del paquete de salvataje financiero de Wall Street de u$s 700.000 millones puede ser una de las fuentes de financiamiento. Hasta hoy, el Congreso autorizó al gobierno a gastar u$s 350.000 millones, de los cuales u$s 335.000 millones están comprometidos en otros rescates, por lo que quedan u$s 15.000 millones disponibles.
La presidente de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, defendió ayer esa posibilidad. «Ésa sería mi expectativa», dijo la demócrata por California.
Mientras tanto, para la Casa Blanca el momento de cualquier anuncio de un eventual plan de salvataje sigue siendo incierto y no hay indicios de que vaya a ocurrir pronto.
Agencias ANSA, Reuters y AFP

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