Tal vez, por la vorágine del bombardeo informativo, el dato pasó inadvertido. Se publicó en Ámbito Financiero, la semana pasada, y se refería a la paradójica situación que se vive hoy en el sector automotor: tras la fuerte devaluación del año pasado, la mayoría de las terminales pierden plata con la exportación. Cuesta creerlo, pero es una realidad. En una terminal reconocieron que el monto ronda los u$s500 por unidad. La cifra difiere según la empresa o es difícil de establecer; lo que no cambia son los números rojos en el comercio exterior. Esto se debe a que la abrupta suba del dólar fue la consecuencia de un problema estructural que tiene el país que se manifiesta, periódicamente, con distinta intensidad. En abril pasado, fue fuerte. El quid de la cuestión es el déficit fiscal que obliga al Gobierno de turno a buscar distintas formas para cerrar las cuentas. El actual apeló al endeudamiento y, cuando el mundo giró en dirección adversa, la actual gestión, se quedó sin prestamistas y debió recurrir desesperado al FMI, que impuso un severo ajuste a cambio de fondos para cumplir con una condición: déficit 0. Es bueno recordar, ante esta situación, al expresidente de Ford Argentina, Enrique Alemañy, que siempre respondía con una muletilla cuando se le preguntaba sobre el futuro del sector: “Mientras haya dólares…”. El Gobierno se quedó sin esos dólares y apeló a una receta clásica: el dinero de las empresas o los contribuyentes de a pie. Fue ahí cuando se modificó, en agosto pasado, el sistema tributario en el comercio exterior, al bajar de 6,5% a 2% los reembolsos a las exportaciones y de aplicar una retención de $3 por cada dólar exportado. Con esas medidas, se llevó para las arcas del Estado la competitividad obtenida por las terminales tras la devaluación. Así, resulta hoy que se trabaje a pérdida en el negocio exportador. El problema está centrado en las ventas a Brasil (el 65% de las operaciones totales) ya que los reembolsos a terceros mercados se mantuvieron. Es por eso que Toyota -que la mitad de sus exportaciones no tienen como destino al mercado brasileño- es la menos afectada por la medida.

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