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Avanzan en el control del duraznillo blanco
Tiene un tallo del tipo leñoso, con una altura que oscila entre los 50 y los 60 centímetros. Con flores violáceas, en el momento de fructificación produce una valla de color morado oscuro.
Los ingenieros agrónomos Daniel Coria e Ignacio Ripodas del INTA de Cuenca desde hace tiempo vienen trabajando, junto a la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires y la Estación Experimental del INTA Balcarce, en el desarrollo de diversas experiencias para encontrar las formas más efectivas de controlar la presencia de estas plantas.
Descubierta en la Cuenca del Salado en 1960, en los últimos años se extendió a otras regiones de la provincia de Buenos Aires, Entre Ríos y el NEA. Aunque las primeras referencias en el país se conocieron a fines del siglo XIX.
"Esta planta es considerada la causante de intoxicaciones en los bovinos que la ingieren, ocasionando una afección conocida como 'enteque seco o bichoquera', por el exceso de vitamina D", explicó Coria, luego de una presentación que hizo en la primera jornada a campo del año que organizó el IPCVA (Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina), en el establecimiento El Rodeo, ubicado en Tordillo, General Conesa, Buenos Aires.
El duraznillo blanco tiene su ciclo desde la primavera hasta el otoño y permanece inactiva, sin hojas, en invierno y comienza su rebrote, según la temperatura, a partir de septiembre. Desde diciembre se inicia la etapa de floración y fructifica entre febrero o marzo, pero esta fase depende de las condiciones ambientales, temperatura y disponibilidad de humedad.
Las características físicas de esta planta la muestran con un tallo del tipo leñoso, con una altura que oscila entre los 50 y los 60 centímetros. Con flores violáceas, en el momento de fructificación produce una valla de color morado oscuro. Las raíces tienen extensiones considerables, presentan yemas que dan origen a otras plantas. Se las encuentran con gran facilidad en las zonas inundables y de pastizales naturales.
En los períodos muy secos de ciertos años el duraznillo se potencia y ante la falta de pasto suficiente, las vacas consumen sus hojas y se exponen a un alto riesgo de intoxicación, que podrían derivar en la presencia de una enfermedad conocida como "calcinosis zoótica" de tipo crónico, consignó una definición de un trabajo técnico publicado por producción animal.
Los síntomas de esta enfermedad son la calcificación de los tejidos blandos y la atrofia de los músculos. Aparece en los animales a partir de los dos años, en los meses de verano y otoño. Los bovinos muestran dificultades para desplazarse. Además presentan anorexia, pérdida de peso y se mueven a desgano con pasos cortos y rígidos. Presentan disnea (problemas de respiración), taquicardia cuando se desplaza la tropa de un punto a otro del lote.
Dificultades
"Aplicar un control químico es dificultoso por las características que tiene la planta porque la cubierta de las hojas es cerosa, lo que impide la penetración de los herbicidas y sus órganos de reservas de gran extensión hacen que sea muy difícil llegar a todos los sitios de crecimiento y lugares donde coloniza", explicó Coria a Ámbito del Campo. Debido a estas características, muchas pruebas de control fracasaron, lo que permitió al duraznillo blanco llegar a una amplia región de la provincia de Buenos Aires, Entre Ríos y el NEA.
Como antecedentes aparecen los resultados obtenidos en estudios realizados por el INTA Balcarce y la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA. Los pastizales de la Cuenca del Salado tienen un alto potencial productivo, con especies de excelente calidad como lotus, trébol blanco, raygras, cebadilla y pasto miel. Para no afectarlos, se analizó la posibilidad de utilizar un equipo de aplicación selectiva.
"Para realizar la tarea se incorporó un rolo químico, utilizado para controlar sorgo de alepo en el cultivo de soja, que consiste en un rodillo alfombrado de cuatro metros de ancho de labor que va montado al frente del tractor y gira accionado por un motor eléctrico en sentido contrario al de avance", explicó el técnico del INTA Cuenca.
Para una aplicación más efectiva, se llevó adelante el desarrollo experimental de una máquina aplicadora a "botalón de alfombra": es un equipo de diseño sencillo y puede montarse en la caja de una camioneta, detalló Coria .
Según adelantaron los técnicos abocados al proyecto, "ya está armado el prototipo y se está probando en diferentes campos de la zona de los partidos de Rauch, General Guido y Ayacucho, donde los productores pudieron ver lo simple del armado", agregó el técnico de INTA Cuenca del Salado. Los desarrolladores muestran que el prototipo se presenta como "una alternativa económica y de fácil uso, con algunas de las ventajas observadas en esta instancia experimental", comentó el profesional.
La herramienta promete aportar soluciones al control químico del duraznillo blanco. No obstante por el momento los técnicos de la Experimental Cuenca del Salado continúan mejorando el diseño y realizando ajustes a medida que se va probando el nuevo equipo.
Coria explicó que la mezcla a aplicar se pulveriza sobre el rodillo a través de un botalón común provisto con pastillas de abanico plano 8002, logrando hacer efectiva la aplicación de la mezcla sobre el duraznillo, sin afectar el tapiz vegetal. Para el tratamiento se aplicó una mezcla con glifosato al 33%. Es decir que en 100 litros de mezcla.
Entre las sugerencias los profesionales del INTA destacaron que "la aplicación debe realizarse en el período de fructificación de la planta. Si no fructifica, debemos atrasar el tratamiento a marzo o abril". Asimismo, señalaron que "los datos obtenidos resultan de la utilización del rolo químico, no de otros equipos". El herbicida utilizado es glifosato al 48% de diferentes marcas comerciales y la dosis fue de 2,5 y 3 litros por hectárea. El consumo promedio del equipo fue de 8 litros de mezcla por hectárea dependiendo de la densidad de plantas.
El tratamiento con glifosato logra en promedio de entre 80% a 85% de control, por la repetición de las aplicaciones en diferentes condiciones y la permanencia del efecto a medida que paso el tiempo. Esta práctica permitió tener la seguridad de este método de control.
Los técnicos, en tanto, continuaron con el trabajo sobre la problemática y avanzaron con la evaluación de alternativas distintas para su control, como el uso del glifosato, con la repetición de las pruebas de esos estudios previos en la zona.
Con el seguimiento después de varios años de tratamiento, observaron que "el método de control de duraznillo con el herbicida es altamente efectivo si se respetan algunas pautas", aunque "el efecto sobre las plantas recién se puede ver en el verano siguiente a la aplicación".

