La Cámara de Diputados aprobó ayer por 151 votos a favor, 77 en contra y 6 abstenciones el proyecto de ley de inversiones conocido como participación público-privada, pero volverá al Senado con cambios para su sanción definitiva. A diferencia de la fuerte discusión de la semana pasada, en esta oportunidad el debate fue menos acalorado y demandó poco más de tres horas, ya que las diferencias habían sido negociadas en Comisión. Desde la oposición, la principal queja es que esta iniciativa habilita al Ejecutivo a otorgar en forma discrecional obras públicas, sin grandes condicionamientos.
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Entre los cambios acordados previamente y que habilitaron la aprobación se encuentra que los contratos deberán contemplar un 33% de participación de bienes y servicios de origen nacional, algo con lo que Cambiemos intentó "llevar tranquilidad" a la CGT.
Además del oficialismo, la iniciativa conocida como PPP tuvo el voto favorable del massismo y el Bloque Justicialista de Diego Bossio, tres diputados del Frente para la Victoria-PJ, mientras que lo rechazaron el kirchnerismo, la izquierda y el bloque Progresista.
Quienes se abstuvieron fueron dos diputados sanjuaninos del FpV, Héctor Daer, Facundo Moyano, Omar Plaini y Jorge Taboada, mientras que estuvieron ausentes José Luis Gioja, Maurice Closs y Felipe Solá.
El encargado de defender la iniciativa en el recinto fue el diputado Daniel Lipovetzky (PRO), quien advirtió que si el Estado "no cuenta con el aporte del sector privado, va a ser difícil cumplir con los objetivos de obra pública del Gobierno". El legislador destacó la creación de una comisión bicameral de seguimiento con facultades no sólo para seguir los procesos de PPP que se vayan avanzando, sino también la fiscalización. Y recordó que el Estado necesita más de 50.000 millones de dólares para resolver las necesidades que tiene el país en proyectos de infraestructura.
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