Según pudo saberse, «América» se opuso desde ayer a media mañana a darle mayor difusión a los «Martín Fierro», por lo que «Intrusos» no salió al aire. Jorge Rial, con todo un programa confeccionado sobre la base de los premios, se negó a conducir y, furioso, se fue. Las autoridades le pidieron a Luis Ventura que lo siguiera reemplazando (Rial llegó ayer de Europa) pero su amigo se negó. La decisión de no difundir los galardones de APTRA respondería a que las autoridades del canal vieron con malos ojos la excesiva adulación de la entidad a Canal 13, indisimulable desde el discurso inicial. La cúpula de America, que durante diez años televisó una premiación cuyos organizadores rogaban pantalla, cortaron ayer toda relación con la entidad y, como Adrián Suar hace una década, resolvieron, a partir de ayer ignorarlos. «Si Canal 13 el año que viene no quiere televisar esos premios, habrá que ver qué pantalla encuentran», habrían dicho los directivos. En cuanto a Rial, en la emisora dejan trascender que regresará y que no se trata de una renuncia o levantamiento, sino simplemente de un enojo comprensible que, esperan, pase. Más tarde, sin embargo, en «Infama» (el programa de Santiago del Moro) se habló de los Martín Fierro, aunque sólo unos minutos.
El discurso de Carlitos Balá, además de lúcido y entretenido, incluyó amables desmentidas a los organizadores de la entrega y a Adrián Suar. Por un lado, el legendario cómico de 85 años contradijo «la decisión» de APTRA de premiarlo por su trayectoria, cuando agradeció a «los más de cinco mil admiradores que escribieron a la organización para sugerirle este premio». Por el otro, no dejó bien parado al emocionadísimo Adrián Suar que al entregarle la estatuilla le reprochó «no sabés cuánto hace que te vengo buscando» (para contratarlo, presumiblemente). Evidentemente no ha de ser tan difícil encontrarlo, ya que, como dijo también Balá como broche de su agradecimiento: «todavía puedo pararme sobre un escenario y sigo dando shows por el interior».
Lejos de la sonrisa que se esforzó en dibujar para las cámaras cuando perdió en su rubro, una joven actriz todavía inexperta en los insondables caminos de APTRA, se cansó de recorrer mesas repitiendo (fuera de cámara, desde luego) «la inseguridad está acá; es increíble cómo nos robaron esta noche a mí, a fulana y, sobre todo, a mengano». Mengano era uno de los actores que competía en el apartado participación especial en ficción, estatuilla que ganó Ricardo Darín por hacer de Ricardo Darín en «Para vestir santos».
A propósito de caminos insondables, fue notable ver cómo varios actores y actrices que manifiestan abiertamente su apoyo al gobierno cuando van de invitados a «678» o «Televisión Registrada» se removían incómodos en sus asientos cuando Adrián Paenza reivindicó a Néstor y Cristina Kirchner en su discurso de aceptación del premio a su programa «Científicos industria argentina».
El homenaje a las figuras del espectáculo que murieron el año pasado comenzaron con Ernesto Sabato y pasaron, entre otros, Patricia Miccio, Rolo Puente, María Elena Walsh, Hugo Midón, Hugo Guerrero Martinheitz, Norberto Díaz y el cierre con Romina Yan. Hace dos años APTRA había incluido a Raúl Alfonsín, pero esta vez, a Néstor Kirchner se lo ignoró. En verdad, lo incomprensible es que APTRA, en este homenaje, no se limite a su rubro, las figuras de la radio y la televisión.
Las parejitas destacadas de la noche fueron Adrián Suar y Griselda Siciliani, aunque se mantuvieron bastante separados, ella sentada en la mesa con sus compañeras y él sin desatender su rol de maestro de ceremonias, aunque cuando ganó «Para vestir santos» se animaron a darse un pico. También figuraron Gonzalo Heredia y Brenda Gandini, que se conocieron el año pasado en «Malparida» y ya esperan un hijo. Otros que viven el enamoramiento de los primeros tiempos son Rodrigo de la Serna y Soledad Fandiño, quienes trabajaron juntos en «Contra las cuerdas».
Este año más que otros llamaron la atención varios hombres por su vestuario, por caso el conductor Mike Amigorena y su bermuda sin medias para comenzar la ceremonia, y luego una pollera. En tanto lució un moño pero no acartonado sino «cool» y caído, a diferencia del más clásico De Pineda que se inclinó por el moño a la vieja usanza. Y Diego Reinhold volvió a lucir sus tiradores.
Las mujeres mejor vestidas fueron la bella Mónica Antonópulos, con vestido de lentejuelas negro y escote pronunciado hasta el estómago. Sin embargo disimulaba bien su malestar estomacal (había sufrido un ataque al hígado). Mariana Fabbiani lució un vestido blanco estilo kimono, sólo apto para su extrema delgadez, en tanto otra que optó por el blanco fue Leticia Brédice, con ajustado look Jessica Rabbit (otra que puede lucirlo por ser tan esbelta). En cambio Iliana Calabró parecía haberse puesto todo el guardarropa encima, y eso que no estaba nominada, igual que Delfina Gérez Bosco, que optó por un vestido con cola cuando sólo es miembro del staff de Justo a tiempo (perdió).
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