20 de enero 2009 - 00:00

Avatares

Olvídense del champán. Lo «in», al menos en Washington durante los días previos a la investidura de Barack Obama, es celebrar con botox, esa milagrosa sustancia que, sin quirófano, borra las arrugas y devuelve tersura a la piel. Los cuatro días de fastos con los que la capital de EE.UU. celebró la investidura de Barack Obama tienen mucho de caos circulatorio, de calles cortadas, de transportes colapsados y de frío intenso e inevitable. Pero también tienen mucho de preparativos personales: y hay quienes lo que quieren es «estar lindos», por lo que la tendencia se ha registrado con mayor incidencia en las semanas inmediatamente anteriores a la toma de posesión de Obama.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, tenía ayer las valijas hechas, pero algunos legisladores demócratas pretenden perturbar su descanso con investigaciones sobre presuntas violaciones de la ley durante su mandato.
El nuevo presidente no tiene interés en pelearse con Hugo Chávez, pese al último cruce de declaraciones, estimó el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza.
El bolivariano endureció su discurso frente a Obama, dando un giro tras la posición que sostuvo ni bien aquél ganó las elecciones en noviembre, hecho que calificó entonces de «histórico». Chávez acusó a Obama de ponerse del lado de la oposición a su Gobierno, que rechaza una enmienda constitucional que, de ser aprobada en un referéndum el 15 de febrero, permitirá su reelección ilimitada.
Chávez reaccionó así a los últimos dichos de Obama, quien señaló que el mandatario venezolano era «una fuerza que interrumpe el progreso en la región» y un país que «exporta actividades terroristas».
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, le pidió ayer a Obama que tenga una mirada «democrática y desarrollista» en su relación con América Latina. «Vamos a continuar con la buena política que tenemos con los Estados Unidos, que es histórica. Pienso que Obama, quiere, puede esmerarse en perfeccionar esta relación con Brasil, porque si EE.UU. es el país más importante del mundo, Brasil es el país más importante de América Latina», opinó.

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