14 de octubre 2011 - 00:00

Avatares de radio y tv

  • Si bien se había desmentido el alejamiento de Eduardo De la Puente de Mario Pergolini en «Cuál es», el primero regresó al programa de «Rock & Pop» tras su licencia médica y el clima fue evidentemente distante. Antes de salir al aire, De la Puente lanzó en Twitter «En 10 minutos al aire en Cuál Es. No esperen nada, salvo un poco de elegancia hasta el final. Alegría por tenerlos ahí, muchachos. Paz.» Octubre es el mes de las renegociaciones contractuales en radio con lo que se esperan noticias inminentes. En tanto, avanza la negociación de Pergolini para adquirir Blue FM, lo que implicaría que vuelva a ser dueño de una radio (ya lo fue de X4 y la vendió) y el abandono del estudio de última generación que montó en «Rock & Pop» y que sólo él utiliza. Por otro lado daría por tierra el rumor de cada año: «Mario Pergolini compra Rock & Pop». 

  • El panelista devenido actor Pablo Marchetti, no pudo resistir el bajo perfil de la revista «Barcelona» y fue tentado para aparecer en pantalla. Ahora anima en «Duro de domar» (Canal 9") segmentos que siempre cargan contra TN (el de anteayer parodiaba a Mario Mactas), lo que no estaría mal si tuviera alguna gracia o virtud actoral. Busca emular a Diego Capusotto pero queda más cerca del sketch que hacía en ese mismo programa Sebastián Wainraich (y además era divertido).

  • En «Documentos América», Facundo Pastor ofreció un interesante informe sobre cómo proliferan varias «cuevas» en avenida Corrientes, donde prometen créditos a personas que no califican para obtenerlo en un banco, les sacan dinero «para informes y averiguaciones» y luego se los niegan. Munidas con cámaras ocultas, las víctimas de uno de estos estafadores concurrían para mostrar el procedimiento, mediante el cual suelen pedir entre 500 y 6000 pesos. Cuando llegó Pastor con la cámara, las responsables se atemorizaron y llamaron a seguridad. Según «América», se hizo la denuncia en la justicia. 


  • Muy buena la entrevista a Adolfo Pérez Esquivel en «Basta de todo» (Metro), a propósito de cumplirse 31 años de su Premio Nobel. Entrevistado por Matías Martin, Esquivel contó que cuando se enteró estaba en la calle «visitando diferentes embajadas y llevando informes». Llamó desde un teléfono público a su casa y su esposa pudo avisarle que lo habían estado buscando todo el día de la Embajada de Noruega. «Llegué y el embajador parecía ocupado organizando una fiesta, le pedí que me dijera qué necesitaba y allí me notificó que me entregarían el Nobel de la Paz. El agasajo era para mí».
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