Avatares de TV

Edición Impresa

 
  • El lunes a la noche el estudio de «Ideas del Sur» simuló ser el piso de Mirtha Legrand, con fotos de la conductora como decorado (igual al suyo) y un equipo que vestía de manera versallesca, en parodia a sus «colaboradoras, no mozas ni mucamas». Y ella en vivo, por supuesto. Todo lo contrario de años anteriores, cuando Mirtha replicaba en su programa bailes del caño y peleas entre jurados. El rating demostró que, cuanto más gira la TV sobre sí misma, más gusta: Tinelli recuperó el liderazgo después de casi un mes de estar por debajo de «Valientes», con 28.2 contra 27.8. Para quienes se quejen de esta televisión, las planillas les taparán la boca.

  • Ambos exageraron su amistad, lo que incluyó la comida de la que también participó Martín Bossi (su imitador). Si hubo algo medianamente destacable, provino de las palabras de Legrand: «A Cristina la siento autoritaria, soberbia y maestrita» lanzó sin titubear, a lo que Tinelli respondió: «Si, la veo agrandadita, habla desde un pedestal». Claro que esa misma Legrand fue quien dijo no importarle «nada el golpe en Honduras» o aquella que cerró su visita a Tinelli con un entusiasmo poco creíble: «Fue una de las noches más felices de mi vida». 

  • El segundo programa de Susana Giménez cayó 8 puntos respecto del debut, con 24.8 contra los 32.8 que había marcado la semana pasada. Entre los atractivos del «show a la italiana» que pretendía Giménez estuvieron los «Teen angels», Florencia de la V, Juan Martín Del Potro, Florencia Peña, Claudia Fontán y Cacho Castaña. La mayoría figuras de «Telefé» y Castaña, quien gira esta semana por diferentes medios con el fin de autopublicitarse.

  • También hubo espacio para que Giménez se quejara, junto a la abuela de Gasalla, porque se siente agraviada con la parodia en «Gran cuñado vip». «Además, Tinelli me quiere sacar cosas que yo inventé y ahora me parodia. Me muero antes de ofender a alguien», sostuvo. Nadie cree sin embargo que se haya ofendido Barbara Streisand, a quien le copiaron literalmente un fragmento que la actriz protagonizó para el cambio de siglo, el 31 de diciembre de 1999. Claro, pasó casi una década, pero quienes lo recuerdan, vieron allí a una actriz que emulaba ser una joven Streisand, para luego dar paso a la real. Tal como hizo Giménez por el 20° aniversario el día de su regreso a «Telefé». Streisand no lo debe haber visto, pero algunos televidentes memoriosos repararon en la copia textual. 

  • Ayer Cacho Castaña almorzó con Mirtha Legrand y se mostró entre atento y escaso de protagonismo cuando Guillermo Coppola intentaba dar cátedra sobre su experiencia con las mujeres. Sólo se reían entre ellos, recordando sus glorias pasadas, aunque creyendose todavía sex symbols. El autor de «Guillote», recordaba su época de tres novias y tres suegras, cuando «volaba de un lado a otro». Castaña se apuró: «Ah, con tres me ganaste» y por si acaso Coppola detalló: «Pero mirá que las mías son del mismo lugar, trabajaban en el mismo banco». Terminó contando que el día en que esperaba a una de ellas en la iglesia, aparecieron las tres juntas, ante lo que el hombre les dio a elegir: «Hay un sólo asiento en el coche, decidan ustedes quién viene». Dos se fueron en taxi y la más joven optó por Coppola.

  • En «CQC» intentaron comprender por qué causa gracia el humor físico o el gag zonzo del blooper, lo que en definitiva buscó ser un nuevo golpe a «Showmatch», y con cortina musical de Tinelli. Pinti habló de la maldad de cuando uno es chico, «porque el chico no tiene pudor y si se cae su abuela de 104 años, se ríe a carcajadas», además de notas en la calle. De nuevo en el piso, felicitaban al musicalizador de la nota y Ernestina Pais enfatizaba: «Con eso se hicieron horas y años de TV, y con 30 puntos de rating». 

  • Escena hot en «Mitos», con uno de los mejores capítulos pues participó Silvia Pérez, mejor actriz de lo que mostraron sus antecesoras Adriana Bordsky o Susana Romero, entre otras «chicas Olmedo». Esta vez el personaje de Germán Palacios concretaba con Pérez una de sus mayores fantasías: llevarla a su «Baticueva», una habitación de la infancia donde había ideado el plan para acostarse con los sex symbols nacionales más importantes.

  • Ante la improvisación creciente en TV, son cada vez más comunes los accidentes y errores. Pero lo que le pasó a Julián Weich fue el colmo, por tratarse de un programa basado en el tiempo: se les detuvo el cronómetro principal, y el de emergencia. Acaso estén en plan de ahorro de energía y por eso el segundo reloj tuviera la batería agotada. O quizá no calcularon que un ciclo que iba a extenderse originalmente un poco más de una hora, actualmente debe tener batería de reserva pues se emite de 21.15 a 23.30. 

  • Muy buena la serie estreno de «Fox», «Lie to me», donde un especialista se dedica a detectar, como si fuera una máquina, quién miente y quién dice la verdad. Todo al servicio del Estado norteamericano, lo cual resulta una metáfora de lo que no fue, durante tantos años. Todo enmarcado en el caso real de un hombre que se dice infalible para saber quién miente, cuando a diario se conocen nuevos datos que George Bush escondió, sobre calentamiento global o la guerra de Irak, entre otros. Ni a Chiche Gleblung se le ocurrió.

  • Cada vez se comprende menos la mezcla extraña en la que derivó el programa de Roberto Pettinato en «América». La nueva apertura de «Un mundo perfecto» está inspirada en fragmentos de la película ultraviolenta «Perros de la calle» y protagonizada por el nuevo equipo: conductor, los mediáticos, «intelectuales» y panelistas, todos vestidos como en «Hombres de negro» o «CQC». Pero con los rostros de Jacobo Winograd, Guido Suller y Amalia Granata.
  • Dejá tu comentario