12 de septiembre 2014 - 00:00

Avatares de TV

Michael Bublé junto a Susana Giménez, el miércoles en Telefé.
Michael Bublé junto a Susana Giménez, el miércoles en Telefé.
Por si algo le faltaba a los debates apasionantes de la TV, esta semana reapareció Ivo Cutzarida, tras doce años de vivir en EE.UU., defendiendo la pena de muerte con una verba directamente proporcional a sus dotes para la actuación, que según dijo en una parada de su tournée mediática por todos los canales, está despuntando en dos "obritas" (sic). Lo curioso es que todo comenzó en el programa de Canal 13, "El diario de Mariana", y tras la "polémica" que generaron sus exabruptos, volvió al día siguiente para seguir aclarando y discutiendo con todos, mientras el gerente de esa emisora, Adrián Suar, criticó sus declaraciones. "Lo escuché un poquito. Hay que aflojar. Ivo es un ciudadano, habla con un poquito de vehemencia como es Ivo. Todos podemos hablar, pero tienen que hablar los responsables, que puedan dar una explicación más real, todos nosotros hablamos desde la pura emoción".

Susana Giménez recibió el miércoles a Michael Bublé, para dialogar sobre su carrera y sobre su familia. "Lopilato es la jefa, me pega, es difícil porque acá [en Argentina] pierdo", dijo entre risas. En esta línea, se lo recuerda en un programa norteamericano utlizando un candado en el cierre de su pantalón, porque "Mi mujer me obliga al cinturón de castidad", según explicó entonces, también entre risas. Más tarde aclaró que su relación con Lopilato es excelente. "Mi vida es perfecta. Con mi mujer nos acompañamos mutuamente, ella a mí cuando hago gira y yo a ella cuando tiene que hacer una película o una campaña". Bublé dijo que cuando está en Argentina aprovecha para salir a la calle y hacer cosas simples: "Siempre voy al supermercado, la gente no me reconoce, si estoy con Luisana la saludan a ella y me dan su teléfono para que les saque una foto".

Pasó casi un mes del debut de "Nosotros al Mediodía", con Fabián Doman, y lo más destacado fueron sus desinteligencias, con consecutivos cambios, no sólo en el equipo sino también en las secciones. La nueva apuesta de Endemol para las mañanas de Canal 13 quería diferenciarse de sus competidores con segmentos destacados como: una cocina al aire libre, una columna de salud y bienestar a cargo del Dr. Cormillot, otra que prometía moda por el mundo con Karina Jelinek y, hasta deportes. Lo cierto es que la rutina del programa fue cambiando, la inmediata salida de Jelinek y la reciente del Alberto Cormillot dejaron afuera dos segmentos que ya pasaban inadvertidos. Ahora el programa se divide en temas y dominan las noticias del día, los chismes y los invitados, donde cada uno de los protagonistas, sean o no del equipo de Doman, tienen derecho de opinión y análisis. Igual que el resto de los magazines a esa hora, y también los vespertinos.

En el programa de Mirtha Legrand comenzaron con la tendencia de sobreimprimir al pie de la pantalla las palabras claves del tema que se toca para que el televidente pueda expresarse en Twitter. Todos los programas utilizan el "trending topic" apuntando a un televidente supuestamente munido de dos pantallas: la TV y el teléfono o tablet para twitear. Se trata de una tendencia que satura en TV y nunca se podrá dilucidar si es real la cantidad de twits que los programas juran recibir. Supuestamente miles, cuando muchas veces sus ratings son inferiores. Una suerte de rating expuesto, partiendo del supuesto de que el público se siente mejor y sigue mirando cierto programa si corrobora que muchísima más gente está viendo y hablando sobre eso mismo.

Una participante de "A todo o nada", que conduce Guido Kaczka, justificó el pobre nivel de las "dificultades" que deben superar. El juego consistía en que una estudiante ayudara a la otra a descubrir el personaje a partir de imágenes y ciertas pistas. Así, cuando hubo que identificar a Lionel Messi no hubo ningún problema, pero sí cuando la imagen era de Sarmiento. "Paso", dijo la chica. Ni cuando el conductor tarareó el himno a Sarmiento, hubo caso. "¿Belgrano?", arriesgó la participante, y el cronómetro llegó a cero.

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