18 de abril 2011 - 00:00

Avatares en Washington

  • Aunque lo disimulen, las relaciones entre la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont; y el ministro de Economía, Amado Boudou, no son excelentes. Ambos coincidieron en la Asamblea del FMI y, sin embargo, no atendieron a la prensa juntos. Es más, parecían competir por el espacio, ya que quisieron hablar con los medios casi a la misma hora.

  • Los manifestantes que suelen protestar en contra del FMI y el Banco Mundial este año casi no se hicieron notar. De hecho, sólo el sábado se cerró la calle al tránsito y prácticamente las protestas fueron realizadas por apenas unas 50 personas, que fueron muy temprano al frente del edificio de los organismos multilaterales. Unos de los factores que contribuyeron a que las manifestaciones contra el FMI y el Banco Mundial disminuyeran fue que el Banco Mundial lanzó un programa especial acerca de la cultura nativa de los países. A través del curso son invitados artistas a exponer obras que abarcan todos los géneros. Esta apertura a la comunidad artística no comercial dio la posibilidad a miles de organizaciones culturales de ser beneficiadas por programas especiales del Banco Mundial, contribuyendo también de esta manera a que la institución tuviera una política de «puertas abiertas».

  • El estilo descontracturado de Dominique Strauss-Kahn se observó a lo largo de toda la Asamblea. Una de las conferencias que más concitaron la atención fue la que se llevó a cabo vía web con un activista que contribuyó a la revolución de Egipto. El titular del FMI se ocupó de participar en dicho panel donde podría decirse que no había uno solo que pensara que el FMI era una buena organización. Con humor fue respondiendo a todas las críticas, incluso cuando vía Twitter le dijeron que «el FMI hablando de inclusión social era lo mismo que si Muamar Gadafi organizara un congreso sobre derechos humanos».

  • Por más que las autoridades nieguen la inflación, con el dólar más barato el mundo comienza a ser accesible para los argentinos. Prácticamente, la comida y la ropa en Washington tiene precios similares o en algunos casos mejores que en Buenos Aires. Ni que hablar de la tecnología ya que los celulares se consiguen desde $ 100.
  • Dejá tu comentario