23 de abril 2012 - 00:00

Avatares desde Washington

Lionel Messi
Lionel Messi
Se sabe que Christine Lagarde no tiene mayores empachos en mostrarse elegante y con marcas de primer nivel de su país, Francia. Ayer no fue la excepción, y para su conferencia de prensa en la apertura de la reunión de primavera del FMI, eligió un traje ajustado Chanel, explicando que se trata de la nueva colección inspirada en China. Según la directora gerente del Fondo, se trata de una manera de marcar la «diversidad y unidad a nivel mundial». Lagarde mostró también dos impactantes aros de rubíes y diamantes y anillos de oro blanco. A su turno, el presidente del Banco Mundial, el norteamericano Robert Zoellick, también aportó lo suyo, con dos importantes gemelos con un león azulado, visiblemente enojado y en posición feroz, como preparando un ataque.

Igual no fue un fin de semana cómodo para Christine Lagarde. Una caída la obligó a usar una muleta para apoyar su pierna derecha y a trasladarse en silla de ruedas por los edificios del FMI y el Banco Mundial por donde transcurrían las sesiones. Tuvo igualmente muchos caballeros dispuestos a ayudarla. Entre ellos el secretario del Tesoro norteamericano, Timothy Geithner, el ministro de Economía mexicano Luis Meade, el titular del Banco Mundial, Robert Zoellick y el brasileño Guido Mantega.

No le fue mal a la Argentina en cuanto al informe que el FMI preparó para todos los visitantes y participantes del encuentro, y que se puede ver en las computadoras disponibles en el edificio del organismo en Washington. Los números que el Fondo presenta sobre el país, hablan de un desempleo menor al 8%, inflación de no más del 9%, crecimiento sostenido en un 4,5% como piso para este año (nada mal en comparación contra otros países de la región) y una situación de balance externo bajo control. En la carátula del informe aparece Hernán Lorenzino, ministro de Economía, en pose seria en su cargo de gobernador argentino ante el FMI.

Washington se prepara en estos días para una jornada de fiesta. Será en un mes, cuando el famoso museo del espacio del Smithsonian, abra al público el Discovery, el transportador espacial que el lunes pasado hizo su último vuelo para llegar a la capital norteamericana. Para la inauguración se organizará un evento internacional. Sin embargo, y por pases especiales que distribuyó el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, algunos participantes vip pudieron recorrerlo en exclusiva.

Mucho malestar entre funcionarios y periodistas españoles causó el sábado la decisión del ministro de Economía español, Luis De Guindos, de organizar su último contacto con la prensa a las 14. «Está el partido», dijo un periodista molesto por el horario elegido, y con el apoyo, por ejemplo, de los diplomáticos representantes del Gobierno español en Washington, que querían estar pendientes del Barcelona-Real Madrid. «Es que soy del Atlético», se disculpó el ministro, aceptando a regañadientes que la conferencia se organice entonces a las 12. Igual los esfuerzos fueron en vano. Por decisión de Christine Lagarde, la conferencia de prensa final comenzó a las 14, hora de Washington, exactamente cuando Lionel Messi y Cristiano Ronaldo comenzaron a enfrentarse.

Es un clásico de las reuniones de primavera y otoño del FMI y el Banco Mundial, la exposición y venta de libros de Economía del 10º piso del edificio viejo del organismo. Más que una librería, es para muchos una tendencia de las ideas económicas que año a año van influyendo más en los profesionales y técnicos de todo el mundo. Siguiendo esta tendencia, parece que en estos días la heterodoxia está ganando la parada. Los libros de John Keynes y Paul Krugman son los más requeridos. Hay también nuevos autores de esta línea que comienzan a desplegar obras como Sidney Weintraub y James Heckman. Entre las nuevas escuelas o tendencias hay dos curiosidades: la neuroeconomía y la bioeconomía. La primera trata de combinar las decisiones económicas individuales con el estudio del cerebro y la segunda los recursos naturales renovables y no renovables. Igualmente hay viejos y nuevos defensores de las ideas de Chicago que dan pelea en el stand: son Roger Myerson, James Heckman y Edward Prescott.

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