Londres - Boris Johnson luchará contra la “cultura subyacente” en Downing Street que permitió celebrar varias fiestas en pleno confinamiento, dijo ayer uno de sus ministros, en momentos en que el jefe de Gobierno británico intenta recuperar su imagen tras la caída en picada de su popularidad.
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B. Johnson promete y promete para zafar
El líder conservador lucha por su supervivencia política, pero la indignación crece, incluso entre los conservadores. Al menos seis diputados ‘tories’ anunciaron públicamente haber pedido una moción de censura en su contra.
Acusado asimismo por la oposición de “violar la ley”, Johnson anunciará medidas que incluyen la prohibición del consumo de alcohol en las oficinas de Downing Street así como el despido de varios de sus colaboradores, de acuerdo al Sunday Times.
Al disculparse el miércoles ante el Parlamento, Johnson admitió su asistencia a una de esas fiestas, en mayo de 2020, aunque entonces creía que se trataba de una reunión de trabajo.
“Puedo asegurar que el primer ministro está muy arrepentido y lamenta profundamente lo sucedido”, dijo a la BBC Oliver Dowden, ministro sin cartera de su gabinete y presidente del Partido Conservador, al ser consultado sobre las fiestas. “Pero lo más importante es que está decidido a garantizar que esto no ocurra y que abordemos la cultura subyacente en Downing Street”, añadió.
Indagación
Una alta funcionaria, Sue Gray, está investigando una serie de episodios festivos revelados por los medios de comunicación, celebrados en la residencia de Downing Street, que es también su lugar de trabajo.
El miércoles, Johnson se disculpó ante los diputados en la Cámara de los Comunes, pero desde entonces han seguido apareciendo nuevas revelaciones, como la continuación de las “copas de los viernes” en Downing Street durante la pandemia, a pesar de las restricciones que prohibían tales reuniones.


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