9 de agosto 2011 - 00:00

Baccaro: “Un hombre de teatro debe hacer de todo”

Julio Baccaro: «El Gobierno nacional arregló el comedor y las habitaciones de la Casa del Teatro y nos dio un pequeño subsidio, pero no alcanza».
Julio Baccaro: «El Gobierno nacional arregló el comedor y las habitaciones de la Casa del Teatro y nos dio un pequeño subsidio, pero no alcanza».
«Soy un hombre de teatro y cualquier papel me parece importante. Siempre digo que podría terminar trabajando en la boletería», afirma Julio Baccaro. Sea cierto o no, su compromiso con la actividad teatral sigue siendo muy fuerte. Para este director, docente y dramaturgo que empezó a dirigir en los años 70 y hoy tiene en su haber más de 50 puestas (entre las más recordadas figuran «Flores de acero», «Tamara», «Sor-presas» «Justo en lo mejor de mi vida» y «Angeles en América») el teatro ha sido también un lugar acción solidaria.

Fue miembro activo del MATE (Movimiento de apoyo al Teatro creado por Alejandra Boero) y director del Teatro Nacional Cervantes en dos períodos diferentes (1986 y 2002). Desde hace dos meses preside la Casa del Teatro (entidad fundada en 1938 por la soprano lírica Regina Pacini, esposa de Marcelo Torcuato de Alvear) que da albergue a artistas jubilados, con necesidades económicas o de vivienda.

«Por tantas actividades, duermo apenas cuatro o cinco horas. Me gustaría tener más tiempo para escribir obras mías», informa Baccaro quien actualmente tiene tres obras en cartel: «Yo adivino el parpadeo» con Carolina Papaleo y Rubén Stella (Sala Carlos Carella); «Negro sobre blanca» (Taller del Angel) y su más reciente estreno, «Alegreto», que se exhibe en «La Casona del Teatro» protagonizada por Esteban Prol, Victoria Carreras, Luz Cipriota y Marcelo Melingo. Dialogamos con él:

Periodista: Háblenos de esta última obra.

Julio Baccaro: Estrenamos hace unos días con una recepción positiva y desprejuiciada que me sorprendió, porque el público de las funciones de estreno en general va a buscar el pelo en la leche. En cambio, con «Alegreto» se rieron mucho. Es una comedia alocada con algunos inserts humorísticos tipo los Hermanos Marx y Abbott y Costello. Prol compone a un actor gay (Gregorio) que vive haciendo castings y esperando ofertas de trabajo que nunca se concretan. Aparece caracterizado de distintos personajes buscando la aprobación de su amiga Angie que es una pintora y escultora al estilo de... bueno, ya se van a dar cuenta cuando la vean, porque se la pasa diciendo: «¡Arte, arte, arte!». A Victoria Carreras la compararon con Paulina Singerman por su capacidad de juego e inventiva.

P.: ¿Agrega algo que el personaje de Prol sea gay?

J.B.: Favorece los equívocos. Cuando aparece un posible candidato para Léle, la hermana de Angie, él malinterpreta las preguntas de este hombre creyendo que está interesado en él. Por otra parte, es común que las mujeres de personalidad fuerte, sobre todo en el ambiente artístico, tengan de compinche a un amigo gay. Ella tampoco es exitosa. En realidad todos los personajes tienen alguna carencia y carecen de un hogar establecido. La madre de las chicas está ausente -solo se la escucha en el contestador telefónico- y el padre ni figura. Aun así es una obra optimista donde los conflictos amorosos se van resolviendo.

P.: Otro rasgo característico es el cruce de dos personalidades opuestas.

J.B.: Así es. Léle es la hermana seria y prolija, fotógrafa científica y con muy poca experiencia amorosa. Ella regresa de España luego de ser abandonada por su novio. Angie, en cambio, es bohemia, distraída.

P.: ¿Qué temas circulan por la obra?

J.B.: La paternidad, la biología, el deseo de ser madre, la adopción son los instrumentos que introducen conflictos más universales como la verdad, el amor y el deseo. La obra es de una psicoanalista y yo colaboré en la adaptación; pero preferimos utilizar el seudónimo Ferguson-Romberg.

P.: ¿Cómo llegó a presidir la Casa del Teatro?

J.B.: Yo era secretario general de la institución y hace dos meses heredé la presidencia tras la muerte de Roberto Dairiens. Debía sucederlo Lydia Lamaison, pero está muy complicada de salud. Es un cargo totalmente ad honorem que resulta muy complejo por tratarse de una institución de bien público que siempre está en déficit. Son más los gastos que los ingresos... Al tercer día ya me quería ir. El gobierno de la Nación arregló el comedor y las habitaciones y nos dio un pequeño subsidio, pero no alcanza. Actualmente, tenemos 17 empleados entre cuidadores, enfermeros, cocineros y gente de limpieza y 40 hospedados. Entre ellos, Ricardo Bauleo. También estuvo Joe Rigoli, hasta que se casó. Estamos luchando para que la Institución quede libre de impuestos, mientras seguimos buscando apoyo aquí y allá. Ahora está la Feria de los Artistas (Av. Santa Fé 1243), donde se pueden comprar cosas lindísimas donadas por actores y actrices.

P.: Este año hubo ropa de «Las Oreiro»...

J.B.: Y de muchos otros artistas como Florencia de La V, Graciela Dufau, Mirtha Legrand dona siempre, Linda Peretz y otras figuras que ahora no recuerdo. Hubo mucha venta, pero todavía quedan cosas que valen la pena. La feria cierra el 20 de agosto.

Entrevista de Patricia Espinosa

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