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Ballet Folklórico Nacional estrena “Juan Moreira”
El mítico Juan Moreira llega a la danza en una coreografía de la reconocida creadora Margarita Fernández para el Ballet Folklórico Nacional, que se estrena hoy en el Teatro Cervantes.
Ahora aquel personaje real llega a la danza en una coreografía de Margarita Fernández (reconocida creadora en la escena contemporánea) para el Ballet Folklórico Nacional, del que es coordinadora.
La adaptación del texto de Gutiérrez que estructura la coreografía de Fernández fue hecha por Manuel Maccarini y Leonardo Napoli, también director de este espectáculo que sube a escena hoy en el Teatro Cervantes (con más funciones los días 18, 19, 20, 24, 25, 26 y 27) y luego realizará una gira por las provincias. Por su parte, la partitura del ballet «Juan Moreira» es una recreación hecha por Luis María Serra y Agustín Reyes de la que ellos mismos realizaron para el film de Favio, y en su grabación participaron el Coro Nacional de Jóvenes dirigido por Néstor Zadoff, la cantante María Inés Pereira y un grupo de instrumentistas. Dialogamos con Margarita Fernández.
Periodista: ¿Cómo comienza su vinculación con esta obra?
Margarita Fernández: Yo entré como docente al Ballet Folklórico y lamentablemente en el 2008 sufrimos la pérdida de Nydia Viola, que fue el último baluarte de este matriarcado y patriarcado que tuvo en su etapa fundacional el Ballet. Ahí surge el preguntarme a mí si quería armar la coreografía. Es una fusión en la que elementos folklóricos y bailarines folklóricos con capacidades múltiples que se suman a esta propuesta estética.
P.: Considerando la multiplicidad de adaptaciones de la historia original, ¿cuáles de ellas tuvo en cuenta para su trabajo?
M.F.: Napoli y Maccarini sentaron las bases y sobre la obra de Gutiérrez pusieron su estética, sus posibilidades simbólicas, tratando de unir el circo criollo con el drama propiamente dicho, que si bien tiene un momento histórico y geográfico determinado, no es literal sino una forma lúdica que da el teatro. Para la compañía es un cambio, un riesgo, y arriesgarse genera temores, pero el que no se arriesga se pierde a sí mismo, y en esto nos unimos todos. No es un salto al vacío: es un salto con ganas de llegar al otro lado. Rescatamos la figura de Moreira como el emblema de aquel que se comprometió, que se inmoló buscando al héroe, y su llegada al teatro sirvió para que la gente pudiera hacer catarsis sobre la problemática política de ese momento.
P.: Al encarar esta producción, ¿tuvo presente su experiencia como coreógrafa, junto a Laura Roatta, de la película «Aniceto» de Leonardo Favio?
M.F.: Sí, porque esa experiencia fue maravillosa por él, por Laura, por Hernán Piquín, Natalia Pelayo y Analía Baldoni, los protagonistas. Fue algo que no me esperaba, y se dio. Él es una persona que enseña en cada cosa que dice o que hace, todo tiene un valor en sí mismo, y es absolutamente sincero y auténtico en lo que está poniendo. Habiendo tantos elementos técnicos hoy en día, ahí se trabajó con escenografía pintada a mano, en un hangar de la Fuerza Aérea, fue un hecho artístico desde todo punto de vista. Me generó un respeto enorme por la labor de Leonardo y del equipo.
P.: ¿Hay en su opinión un resurgimiento del folklore?
M.F.: A nivel del canto y también de las peñas, con chicos vestidos de jean y zapatillas y no botas, que tienen necesidad de bailar. Las danzas populares hacen a la gente reencontrarse consigo misma y con la naturaleza. La ronda convoca hechos propiciatorios, por lo general mancomunados para pedir cosas importantes para un país, un pueblo, una tribu, por eso es tan importante que se empiecen a buscar espacios para el encuentro con el otro en la mirada, el abrazo o la rueda. A mí me tocó estar y acompañar, y lo hago humildemente desde donde lo sé hacer.
Entrevista de Margarita Pollini

