26 de marzo 2014 - 00:00

Bancos brasileños, preparados para una recesión argentina

Dilma Rousseff
Dilma Rousseff
Los principales bancos brasileños enviaron días atrás misiones técnicas a suelo argentino para evaluar la situación económica y el probable impacto sobre la de su país. Volvieron a sus casas matrices paulistas confirmando sus pronósticos recesivos para la Argentina, pero de menor intensidad como los de 2002 y 2008. Para este año proyectan una caída del PBI criollo no menor al 2%, y para ello se preparan. Aunque reconocen que redujeron su percepción de riesgo de colapso en comparación a lo que vislumbraban en febrero. Pero aumentaron su convicción de que el impacto sobre las exportaciones brasileñas será importante, en función de la necesidad argentina de evitar la pérdida de reservas. Según los cálculos privados las ventas externas brasileñas al mercado argentino sufrirían una caída superior a los u$s 4.000 millones (esto equivale a más de 3 meses de exportaciones). Suponen un escenario estable para las reservas hasta el segundo semestre; y a partir de julio, esperan que las medidas adoptadas por el Gobierno definan el comportamiento de las mismas. Creen que será necesario que el BCRA continúe subiendo las tasas, mantenga la depreciación del peso (del 20% al 30% hasta fin de año) y se adopte una política fiscal minimamente responsable.

Mantuvieron reuniones con economistas y analistas políticos, y se sorprendieron al recoger una visión más positiva que la de ellos, basada en la estabilización de corto plazo de las variables críticas (reservas, tasas de interés y tipo de cambio) y en las perspectivas de cambio de Gobierno. Si bien los analistas locales reconocen que la estabilización de estas variables no durará mucho tiempo, la mayoría no espera un ajuste más profundo, lo que contrasta con los escenarios brasileños.

A diferencia de los consultados, los economistas brasileños no apuestan por una transición fácil hacia 2015.

Uno de los temas que más inquietan a los bancos brasileños es la resolución de la disputa con los fondos buitre en los tribunales de Estados Unidos.

Los técnicos brasileños se fueron con estas tres ideas básicas:

• La estabilización de las reservas, el tipo de cambio y la tasa de interés es temporal. Para la mayoría de los entrevistados las reservas dejaron de caer, principalmente debido a las medidas administrativas (para importadores y bancos) que implementó el BCRA. Por lo que piensan que la estabilización de las reservas, el tipo de cambio y las tasas de interés es sólo temporal, claro que ninguno espera un drástico ajuste adicional en estas variables. La visión de los brasileños es que la flexibilización desde febrero está convirtiendo las previsiones privadas un poco optimista. Además muy pocos analistas criollos pronostican tasas de interés reales positivas. Aún así, esperan un ajuste adicional, que llegaría probablemente al final de las negociaciones salariales antes de permitir que el peso siga debilitándose. Los brasileños esperan que el Gobierno también tendrá que recortar subsidios y aumentar los aranceles para reducir la dependencia de financiamiento del Banco Central. Así que con mayores tasas de interés y baja de los salarios reales, la recesión este año es más que probable. La mayoría de los analistas brasileños esperan que la contracción del PBI en 2014 se ubique en el 2% (antes del 3%). En cualquier caso, como señaló un analista local, cuando comience la recesión, hay riesgo de que el Gobierno cambie de parecer sobre los ajustes de la macro.

• Seguirán allanando el camino para la vuelta de los capitales externos. Todos los analistas criollos destacaron la mejora en las relaciones del Gobierno con la comunidad empresarial internacional vía Repsol-YPF, pago a empresas que ganaron arbitrajes ante el Tribunal del Banco Mundial, y el Club de París. Pero pusieron reparos respecto del nuevo índice IPC. Claro que este tema puede abrir la puerta a una visita de FMI al amparo del artículo IV. El objetivo oficial es detener la caída de las reservas, pero los brasileños no recogieron un consenso sobre a qué tipo de capital apunta el Gobierno. Las alternativas serían dirigir inversiones para explorar Vaca Muerta, un canje de deuda -Boden 15-, o un préstamo de una institución multilateral.

• No descartan un default este año. Los brasileños se fueron con la visión de que la disputa en los tribunales norteamericanos sigue siendo un riesgo clave. Sólo si el Gobierno logra aplazar cualquier decisión para 2015 o después, tendrá un mayor grado de libertad para negociar con los holdouts. Tampoco confían demasiado en el éxito de la "solución Gramercy".

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