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Barsa, el hombre que le dijo que no a Ornella Muti
Mikel Barsa: «Tom Jones, que rechazó un contrato de 250 mil dólares con un licor sólo porque había dejado sus años de alcoholismo».
Pintor, escritor, manager y amigo de celebridades del cine y la música, el catalán Barsa se instaló en Buenos Aires y, antes que otra cosa, organizó la Primera Feria Internacional de Coleccionismo Discográfico que tendrá lugar entre el 7 y el 9 de agosto en Costa Salguero (ver recuadro). Representante de Sofia Loren, Tom Jones, Kim Basinger o Burt Reynolds, Barsa es uno de los más importantes coleccionistas de discos a nivel mundial, especializado en la música de los años '60. También es productor de programas de TV en España, y su participación en el show «Los mejores años de nuestra vida» logró darle el máximo nivel de rating de TVE.
En sus planes también figura traer artistas de culto -de todos los estilos musicales- a la Argentina; hace un par de semanas lo hizo con los Technotronics para dar un show en una de las discos porteñas más famosas. Entre los artistas que tiene en carpeta para Buenos Aires hay de todo, como Kim Carnes, The Troggs, Richard Clayderman, Nicola de Bari, Kool & The Gang, The Blues Brothers Band y hasta el legendario cantante de los Kinks, Ray Davies, uno de los músicos ingleses de la década del '60 más esperados por sus fans argentinos.
Durante el diálogo con este diario en su oficina -rodeada de fotos con sus representados, y raros objetos de coleccionismo musical- Barsa se muestra siempre de excelente humor, salvo cuando es interrogado por los matices del negocio musical a nivel local. Allí explicó su preocupación por los altos costos de las salas donde se pueden ofrecer espectáculos musicales.
Dada su trayectoria, Barsa sabe algo del negocio musical en cualquiera de sus facetas.
«Yo era artista plástico, pintaba cuadros constructivistas, con temas cercanos a la ciencia ficción. Pero en 1972 decidí poner una disquería en Madrid, en la que vendía discos que importaba yo mismo desde Inglaterra, principalmente, y también Holanda. Lo que sucede es que en España las multinacionales demoraban bastante en editar los discos de estilos más modernos, de ahí que la gente los buscara importados».
Algunas de sus importaciones batieron records de ventas, como el disco más famoso de Supertramp, o los primeros éxitos del punk y la new wave, lo que pronto derivó en trabajar como promotor de las giras de este tipo de artistas en España y Portugal. «De esa época tengo recuerdos maravillosos y otros no tanto; por ejemplo, el mejor concierto que organicé en mi vida fue el del cantante Joe Jackson cuando estaba al comienzo de su carrera. También hay bandas que son muy buenas y mala gente como The Stranglers. O los Uk Subs, verdaderos hooligans que terminaron prendiéndole fuego al hotel donde estaban alojados y fueron a parar a la cárcel».
Dado que en un momento se convirtió en la persona indicada para contratar celebridades de la música en TV y eventos especiales, pronto sus representados empezaron a incluir también estrellas de cine, que hasta hoy maneja para todo lo que sea extracinematográfico, desde spots publicitarios a presencia en festivales. Así fue como Kim Basinger terminó siendo la cara de la tienda española El Corte Inglés o James Coburn se batió a duelo con uno de sus fans españoles en un programa de TV que le hacía realidad los sueños más descabellados a los televidentes.
Barsa explica que básicamente los realmente grandes no son personas carentes de humildad. «Por ejemplo Sofia Loren, una vez que acuerdas con ella las condiciones, no va a darte ningún problema. Claro que pide sumas muy importantes, que al cambio del euro que hay en la Argentina serían difíciles de conseguir por aquí. En cambio hay gente a la que directamente un día le dije que no, como Ornella Muti, que te volvía loco porque todo lo que aprobaba, luego lo quería cambiar, tipo un Mercedes 300, pero que sea el que salió hace seis meses y no un año atrás, y eso te lo dice siempre después que ya lo tienes contratado y en la puerta del hotel, del que por supuesto se quiere cambiar»
El historial es vasto: «Elvis Costello», recuerda «al comienzo de su carrera también era un insoportable, o el micrófono estaba demasiado cerca, o demasiado lejos, o el parlante estaba 10 cm. corrido hacia la izquierda. A veces sucede que un artista tiene reparos que arruinan un negocio por razones comprensibles, como Tom Jones, que rechazó un contrato de 250 mil dólares con un licor sólo porque había dejado sus años de alcoholismo y en ese momento no quería saber nada con ninguna bebida».
En medio de tantos nombres, la pregunta es de qué contratos se siente más orgulloso. «Sin duda James Coburn y Burt Reynolds, de los que me hice realmente amigo, al punto que terminaron acompañándome en las ferias de discos que organicé por toda Europa y que era un negocio con el que ellos no tenían nada que ver. Y también, claro, Charlton Heston, Gregory Peck, Roger Moore cuando era James Bond y Richard Gere, al que convencí para que sea la cara de unos vinos españoles en todo el mundo».
Entrevista de Diego Curubeto


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