14 de noviembre 2013 - 00:00

Batalla campal entre Policía y vecinos por un desalojo

Los vecinos de la Villa Fraga se enfrentaron con la Policía, que intentó impedir que actuaran por mano propia para desalojar a un grupo que ocupó un galpón donde funciona un comedor infantil. Hubo tensión y serios incidentes. La gente del lugar denunció que los ocupantes eran integrantes de bandas narcos que venden droga en la zona, aunque fue desmentido.
Los vecinos de la Villa Fraga se enfrentaron con la Policía, que intentó impedir que actuaran por mano propia para desalojar a un grupo que ocupó un galpón donde funciona un comedor infantil. Hubo tensión y serios incidentes. La gente del lugar denunció que los ocupantes eran integrantes de bandas narcos que venden droga en la zona, aunque fue desmentido.
Tensión y violencia fue lo que se vivió ayer en el comedor comunitario del barrio de emergencia Villa Fraga, de Chacarita, cuando varias personas ocuparon el galpón donde comen diariamente 450 chicos.

Durante la madrugada de ayer, un grupo ingresó al comedor La Esperanza, que funciona hace ya 10 años, en una villa cuya población se duplicó en los últimos tres años y ahora supera los cinco mil habitantes.

Miembros del Ministerio de Seguridad y la Policía Federal se dirigieron al lugar alertados por militantes políticos de la posible presencia de narcotraficantes en el galpón, conocido como Playón Urquiza, que está situado en Fraga al 900. Vecinos y militantes de la Corriente Clasista y Combativa, que tienen a su cargo el comedor, intentaron ingresar al predio por su cuenta para desalojar a los ocupantes y fue allí cuando comenzó una batalla campal con la Policía y la Infantería, que habían formado un cordón de seguridad. Los incidentes dejaron a cinco policías hospitalizados con politraumatismos.

Si bien los vecinos denunciaron que los intrusos eran narcotraficantes de la zona que querían quedarse con el predio para hacer casas y venderlas, desde el Ministerio de Seguridad de la Nación negaron esta versión (ver aparte). "Adentro hay 23 narcos", sostuvo Julia Rosales, encargada del comedor. "Esto es tierra de nadie. Hoy no pudieron comer ni los chicos ni los abuelos", explicó.

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