12 de julio 2011 - 00:00

Bellas Artes celebró en la calle

La fachada del Museo de Bellas Artes con las coloridas proyecciones de Sergio Avello, parte de los festejos por la restauración y la nueva línea curatorial de la institución.
La fachada del Museo de Bellas Artes con las coloridas proyecciones de Sergio Avello, parte de los festejos por la restauración y la nueva línea curatorial de la institución.
Los festejos se sucedieron en el Museo de Bellas Artes. Si bien en estos últimos años nadie reclamó algunos cambios imprescindibles, como una restauración y un nuevo guión curatorial, ahora que son una realidad y motivo de celebración. El miércoles pasado una multitud se detuvo a ver las coloridas proyecciones de Sergio Avello sobre la fachada, desfiló luego por las salas y algunos hasta bailaron en la vereda, sobre una alfombra roja.

Antes del concurrido vernissage, hubo un almuerzo previo en el el segundo piso, en el luminoso salón de reuniones de los investigadores, donde los platos estuvieron a cargo del empresario y coleccionista Javier Cainzos. Allí estaban el director del MNBA, Guillermo Alonso, el presidente de la Asociación Amigos, Julio César Crivelli, y varios de sus miembros (Claudia Caraballo, Josefina Carlés, Eduardo Grüneisen), el funcionario nacional Alberto Petrina, el CEO de la tarjeta que financió la restauración, el Consejo Consultivo (Silvia Fajre, Adriana Rosenberg, Sergio Baur, entre otros), la prensa especializada y el investigador e historiador del arte Roberto Amigo, que jugó un papel crucial en esta renovación con la colaboración de Mariana Rodríguez, Valeria Seller y Florencia Galesio. Orly Benzacar, Norberto Frigerio, Felicitas Larivière, Ángel Navarro, Laura Malosetti Costa y Gloria Silva completaban el conjunto.

Al vernissage llegaron invitados extranjeros como la sobrina nieta de Frida Kahlo, acompañada por el agregado cultural de México, Ricardo Calderón, Canela y Andrés Von Buch, Cristina Guzmán.

Desde lejos se divisaba el Mapping de Avello, un video diseñado a fines de 2009 para una fiesta privada y recuperado por iniciativa de Guillermo Alonso para exhibirlo como broche de la fiesta. El editor Santiago Bengolea cuenta que le costó rastrearlos y que consiguió casi todos. Es la última obra que realizó Avello, poco antes de su muerte, una intervención in situ con imágenes abstractas. «El color se derramó sobre la arquitectura, la fachada del museo, las cornisas, columnas, capiteles y el frontis, pero también sobre el público que quedó enredado en esa experiencia un tanto mágica», señala Bengolea.

A.M.Q.

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