Bendice Lagarde a Rajoy: ‘‘Va en la dirección correcta’’

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Washington (enviado especial) - El Fondo Monetario puso ayer a España y sus esfuerzos por aplicar políticas de ajuste como ejemplo para el resto del mundo. Lo hizo a través de la directora gerente, Christine Lagarde, vieja conocida de Mariano Rajoy y defensora de la forma en que el Estado europeo se tomó en serio la decisión de flexibilizar su mercado laboral, bajar el gasto público, subir la presión impositiva y reducir los gastos previsionales. Lagarde habló en la apertura de esta reunión conjunta de primavera del FMI y el Banco Mundial (BM), y dijo que las medidas que está aplicando Rajoy, especialmente en el sistema financiero, son «muy buenas» y que el primer ministro «se está tomando muy en serio los problemas nacionales». La funcionaria pareció alabar especialmente las medidas para ayudar a la banca, «que son muy bienvenidas», dijo.

La bendición de Lagarde a Rajoy, en momentos en que la Unión Europea (UE) le exige más ajustes y los mercados combaten cuerpo a cuerpo en la Bolsa de Madrid, vinieron además un día después que José Viñals, director del Departamento Financiero del FMI, también insistiera en que España «va en la dirección correcta».

El miércoles, Viñals había hablado sobre la posibilidad de que el FMI esté preparando algún Plan B para España, del tipo de planes de rescate que se aplicaron, por ejemplo, al caso de Irlanda. El director negó la alternativa, afirmó que España estaba tomando las medidas correctas, pidió prudencia a los mercados y dijo que, en todo caso, el organismo podría discutir la alternativa que desde la UE, con dinero aportado también por el FMI, se organice una inyección de dinero directamente al mercado financiero, sin la necesidad de contraprestaciones de parte del Gobierno de Rajoy. Para muchos miembros de la UE presentes en este encuentro de Washington, la posición del organismo sobre España sería mucho más flexible que la que se adoptó, por ejemplo, ante el caso griego o ante Portugal.

La conferencia de prensa de Lagarde se concentró casi en su totalidad en la situación europea y las posibilidades de contagio al resto del mundo de esta crisis. Tanto la titular del FMI, como luego el presidente del BM, Roberto Zoellick, afirmaron que la situación en la UE debe interpretarse «país por país y no como un problema conjunto», ya que en la mayoría de los Estados «la situación está controlada». Reconoció que «todo el mundo está pendiente de qué diré sobre las aportaciones del FMI», especialmente después de que EE.UU. siga reiterando que no tiene intenciones de ampliar sus contribuciones. Según la exministra de Economía de Francia, «el FMI no recibe donaciones, sólo préstamos de sus miembros», que se usan cuando se necesitan. «Ningún país jamás ha perdido dinero prestándole al Fondo», se defendió al consultársele especialmente por la negativa del Gobierno de Barack Obama a aumentar los giros al organismo, aunque se haya incrementado el volumen de fondos hacia el BM y el BID.

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