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Bergoglio enredó más al Senado
• Discurso de la Iglesia contra el matrimonio gay irritó a senadores.
• Ya se cuenta voto a voto para mañana
Pichetto está cerca de reunir un núcleo crítico de 34 o 35 senadores a favor, a los que puede sumar algunas ausencias como las de Marina Riofrío y Ada Itúrrez de Capellini, que están en China con Cristina de Kirchner o las del misionero Luis Viana, enfermo y Carlos Menem con faltazo anunciado. Con ese armado insiste el kirchnerismo en bajar a suerte y verdad al recinto a votar mañana. Lo ayuda, también, que Julio Cobos está a cargo de la Presidencia por la gira presidencial a China, por lo que en caso de empate decide José Pampuro. Cobos ya había adelantado que apoyaba la Unión Civil.
El radicalismo, mientras tanto, navega en un mar de desesperación. Con jefes como el jujeño Gerardo Morales o el mendocino Ernesto Sanz a favor (junto con Nito Artaza y el santacruceño Alfredo Martínez) y el resto de la bancada en contra, intentan ahora negociar una salida alternativa que evite que se rechace la sanción de Diputados, como dictaminó la Comisión de Legislación General, o que se sancione la Unión Civil que idearon Liliana Negre de Alonso y Sonia Escudero. Quieren, al fin, modificar lo votado en Diputados y que la ley vuelva a esa Cámara para definir allí por sí o por no los cambios.
Esas aliadas del armado opositor que integra también el radicalismo consiguieron, incluso, arrastrar a su bando al senador formoseño por la UCR, Luis Petcoff Naidenoff, complicando aún más a un bloque que había dado libertad de conciencia.
Bergoglio y su prédica fuera de control no ayudaron ni a sus propios intereses. Para algunos senadores que aún dudan cayó como un balde de agua fría que el cardenal hablara del tema recomendando «no ser ingenuos, no se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva del plan de Dios. Es una movida del padre de la mentira».
En el Senado se piensan muchas cosas de Néstor Kirchner, incluso que el tema del matrimonio gay no le interesa para otra cosa que no sea castigar a la Iglesia, pero de allí a verlo caminar de la mano del demonio hay una distancia. Así, mientras la presión en las provincias en contra del matrimonio gay continúa en niveles impensados (con marchas, colectas de firmas, mensajes a niños y familias en los colegios confesionales), los oficialistas remisos y algunos opositores comenzaron a repensar, entonces, la conveniencia de aparecer en la foto junto a un mensaje inquisidor.
El error en la estrategia parece haber sido detectado también en la cúpula de la Iglesia. Ayer, Bergoglio omitió hablar del tema en la misa que ofreció en el hall central de la Estación Constitución.
En medio de esas tribulaciones, la salteña Escudero, autora de la Unión Civil, insistió ayer con un triunfo para su bando: «Creo que hasta ahora el quórum no está en riesgo», defendiendo al mismo tiempo el artículo de ese dictamen que prohíbe las parejas del mismo sexo someterse a tratamientos de fertilización asistida.
Hoy será un día clave para definir la pelea en el Senado. Los jefes de todos los bloques se reunirán en la comisión de Labor Parlamentaria para acordar el tratamiento que se les dará a los proyectos. Por lo pronto, ya hay un acuerdo: en la sesión de mañana se debatirá sólo el régimen de matrimonio gay. Los superpoderes y el 82% móvil (que tras la presentación de Amado Boudou y Diego Bossio podría tener dictamen hoy en Presupuesto y Hacienda) quedarán para la semana próxima. En esa reunión deberá resolverse la impugnación que presentó Pichetto al dictamen de Unión Civil basado en que el artículo 81 de la Constitución prohíbe tratar en el mismo período parlamentario un tema que fue desechado por una de las Cámaras, lo que sucedería si en la sesión se rechaza primero la sanción de Diputados.


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