31 de marzo 2015 - 00:00

Bombardeo saudita dejó 45 refugiados muertos en Yemen

Los cadáveres de las víctimas se apilaban en la morgue del campamento de Al Mazrak, noroeste de Yemen. La zona es bastión de los rebeldes hutíes -cercanos a Irán-, que en agosto del año pasado lanzaron una rebelión contra el Gobierno de Abd Rabo Mansur Hadi.
Los cadáveres de las víctimas se apilaban en la morgue del campamento de Al Mazrak, noroeste de Yemen. La zona es bastión de los rebeldes hutíes -cercanos a Irán-, que en agosto del año pasado lanzaron una rebelión contra el Gobierno de Abd Rabo Mansur Hadi.
Saná - Al menos 45 civiles murieron ayer y 65 resultaron heridos en un ataque aéreo realizado por Arabia Saudita contra un campamento de refugiados en el noroeste de Yemen, en el quinto día de la operación militar árabe contra los rebeldes chiítas respaldados por Irán.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) precisó que el ataque se produjo en el campamento de Al Mazrak, en la provincia de Haja, a menos de diez kilómetros de un cuartel militar. Varios testigos indicaron que las ambulancias tuvieron dificultades para llegar al lugar por culpa de los bombardeos de la coalición.

Las instalaciones reciben desde 2009 a yemenitas desplazados por el conflicto entre los milicianos hutíes (chiitas) y el Gobierno central.

Nueve países árabes liderados por Arabia Saudita iniciaron ayer una serie de bombardeos contra los rebeldes chiítas que conquistaron la capital Saná y vastos territorios en el centro y el oeste de Yemen. Tras recibir un apoyo firme de la Liga Árabe, esa coalición mantenía ayer una presión militar extrema contra los rebeldes chiítas y sus aliados, mientras los enfrentamientos se extendían al sur del país. La Liga Árabe, reunida durante el fin de semana en Egipto, insistió el domingo en que la operación militar en Yemen seguirá hasta que "depongan las armas".

Poco antes, un oficial del ejército yemenita había afirmado que los bombardeos de la coalición apuntaban a varias columnas de militares leales al expresidente Alí Abdalá Saleh, aliado de los hutíes, al norte de Adén (sur). Esos ataques, que ya dejaron 12 muertos, pretenden evitar que los rebeldes avancen hacia el aeropuerto internacional de Adén, añadió el oficial.

Otro oficial del ejército aseguró, por su parte, que siete soldados aliados de los hutíes fallecieron por disparos de fuerzas paramilitares al intentar atacar ese aeropuerto. En Daleh, otra ciudad del sur, ocho civiles murieron en bombardeos que un responsable local atribuyó a fuerzas de Saleh.

La intervención militar de los países árabes se realizó a petición del presidente yemenita Abd Rabo Mansur Hadi, que huyó a Arabia Saudita ante el avance de los hutíes, que tomaron la capital Saná y amplios territorios en el centro y el oeste de Yemen.

Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno de Hadi, Riad Yasin, acusó ayer a la Guardia Revolucionaria iraní de apoyar a los rebeldes hutíes en el Yemen. Explicó, además, que el papel de Irán en el Yemen es "grande" desde hace varios años y "se duplicó de manera constante últimamente". Además, el ministro consideró que es "inevitable" una operación terrestre en el Yemen contra el grupo chiíta porque, aseguró, los hutíes y Saleh están intentando propagar el caos sobre el terreno y provocar una guerra callejera contra los inocentes".

De acuerdo con analistas, Irán busca ampliar su influencia a Yemen, el más pobre de los países árabes, y con ello, abrirse una nueva zona de influencia estratégica en Medio Oriente, a la que sumar Líbano, Siria e Irak.

Petróleo


Y es que Yemen, que apenas dispone de reservas petroleras, tiene el estrecho marítimo de Bab al Mandab, delante del cual desfilan cada día unos cuatro millones de barriles de crudo. Además es una importante conexión entre el Mediterráneo y Asia. Arabia y Saudita y Egipto ya estacionaron allí el viernes buques de guerra.

Mientras el rey saudita Salman bin Abdulaziz advertía del peligro iraní, en Suiza el jefe de la diplomacia iraní estaba negociando con las potencias internacionales sobre su controvertido programa nuclear (ver nota aparte). Y los expertos esperaban avances que podrían llevar a un acuerdo y a un mayor acercamiento entre Teherán y Occidente tras años de relaciones de hielo.

En el extremo de la península Arábiga podría ahora escalar una guerra fría entre Riad y Teherán que dura años, advierte el experto en la región Yochi Dreacen en el Washington Post. Arabia Saudita considera un "error histórico" las negociaciones nucleares con Irán.

Para la región, la "aventura" saudita podría tener sin embargo consecuencias impredecibles: según asesores de seguridad estadounidenses del grupo Soufan, todos los participantes del conflicto se están "arrinconando" cada vez más en una faceta religiosa de la que "pronto se beneficiarán sólo los extremistas sunitas y chiítas".

Agencias EFE, AFP y Reuters

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