11 de noviembre 2014 - 12:06

Bonus: los empresarios resisten presión de UOM

• Parte de las cámaras metalúrgicas negocian ya con gremio de Antonio Caló

Antonio Caló
Antonio Caló
La miniparitaria que encaró la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) la semana anterior, acotada al objetivo central de todos los sindicatos de obtener un bonus salarial de fin de año, encontró su principal obstáculo: la ausencia deliberada de la principal cámara de industriales del sector, Adimra, firme en su postura de no ceder al reclamo gremial por 3.000 pesos adicionales.

De manera sigilosa, el gremio que conduce Antonio Caló logró el jueves pasado sentar en una mesa de la sede porteña de la organización a casi todas las cámaras empresarias de la actividad: estuvieron los fabricantes de línea blanca (Fedehogar), de autopartes (AFAC), los productores de aluminio (Caiama), las ensambladoras de Tierra del Fuego (Afarte) y las pequeñas y medianas industrias metalúrgicas (Camima).

En esa instancia, entre los ejecutivos presentes le contaron a este diario que los metalúrgicos les expusieron con mayor detalle el planteo que Caló había anticipado por carta. La novedad era que hasta ese momento se trataba -al menos así lo había presentado el secretario general- de un pedido que llevaría adelante cada comisión interna con su fábrica, y que no contaría con la gestión de la organización nacional.

Pero en el encuentro en la UOM hubo un cambio: la dirigencia sindical explicó que el reclamo correría por cuenta del gremio y no quedaría librado a la capacidad de presión de cada sector de la actividad. Dicho de otra forma, las empresas quedaban avisadas de que la negociación podría desembocar en medidas de fuerza de alcance nacional.

Los referentes de las cámaras empresarias se fueron de la reunión con esa certeza y la de que, en todo caso, podrían negociar un pago inferior a los 3.000 pesos en caso de haber tenido números malos este año. Bajo esa premisa se comprometieron a llevar a sus representados la demanda del gremio y retomar las conversaciones la semana que viene.

Pero el dato saliente fue la ausencia de Adimra, la cámara preferida por Cristina de Kirchner que lidera Gerardo Venutolo. Los presentes, sobre este punto, recordaron el reciente paso de la jefa de Estado por un congreso de la entidad -en los hechos terminó por ser un contracoloquio al de IDEA- con un discurso en el que dio a entender que sería contradictorio que cedieran al bonus los mismos empresarios que alegan atravesar una crisis.

Los próximos pasos de la negociación se anticipan complejos. La UOM necesita, por un lado, obtener un adicional para mitigar la presión de sus bases -en muchos casos ofuscadas por un arreglo paritario tempranero, que no llegó al 30% de aumento hasta marzo próximo- y emparejarse con otros gremios, muchos opositores al Gobierno, que negocian una concesión similar. Pero también, Caló debe hacer equilibrio para no malquistarse con Cristina de Kirchner, de cuyo alineamiento depende en buena medida su vigencia como líder de la CGT oficialista.

En Adimra, en tanto, se pondrán bajo el paraguas de lo dicho por la mandataria en su propio congreso para no ceder hasta último momento. Sin embargo, como sucede en casi todas las paritarias, puede haber un cierre anticipado por parte de cámaras empresarias que no están en condiciones de perder días de producción por medidas de fuerza. Y, además, en última instancia Adimra debería ser beneficiaria de cualquier acuerdo por percibir un porcentaje de la masa salarial para su gestión como entidad gremial empresaria, un aporte forzoso que varias cámaras cuestionaron en los últimos años.

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