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Bordese: ascetismo en el arte y la vida
La serie de Marcelo Bordese sobre Lautréamont , el poeta maldito exaltado por lo surrealista, es violenta por el carácter espontáneo del dibujo que le imprimió el artista.
En una vitrina que reúne material gráfico de sus exposiciones, se encuentra una carta que le escribió en 1999 el famoso fotógrafo estadounidense Joel Peter Witkin (1939) cuya concepción de la fotografía se aleja de lo bello: "Así como cada uno de nosotros tiene una única huella dactilar, una mano distintiva y una sola voz un verdadero milagro cada uno de nosotros tiene un sello estético en el alma que cada uno debe buscar dentro de sí mismo".
Las crucifixiones son una imagen recurrente para luego pasar a todo tipo de metáforas del Cristo en la cruz y otros elementos de la iconografía cristiana, que se mimetizan con sus criaturas transgresoras. "El sexo de la mujer como una metáfora perfecta del rostro de Dios", "Mis cuadros podrían verse como un jardín donde lo mejor no está en las rosas sino en los yuyos que el viento agita en el fondo", "Sé que soy capaz de descender hasta lo más bajo del infierno, no para quedarme, no para destruirme, sino para volver a la superficie con las manos llenas de fuego", dijo en distintas oportunidades.
Ante su obra hay que atreverse a mirar. Porque al principio hace bajar la mirada e invade cierto pudor. Se dice que la psique genera la imagen como un movimiento acuoso, se forma y se deshace, se transforma y reaparece, así es su visión de seres humanos, de animales, otra imagen recurrente, devorantes y la fusión de ellos. El excelente montaje se inicia, en un recorrido circular, por la serie dedicada a Fernando Arrabal (2003/4) que sólo mostró en París. Un homenaje a su primera novela "Baal Babylone", cuyo guión para el cine tituló "¡Viva la muerte!", uno de los lemas del franquismo. Pertenecen a esta serie "...Y pusieron esposas a las flores III" (2005), extraordinario trabajo, un ejemplo cruel de la tortura así como "...Y pusieron esposas a las flores VI", donde puede leerse, "No pasarán". Obras que expresan el dolor y el padecimiento. Arrabal es genial, brutal, provocador, tres adjetivos que le van a las imágenes bordesianas.
Su serie Lautréamont es aún más violenta por el carácter espontáneo del dibujo. Otra vez encuentra Bordese inspiración en un autor que fue exaltado por los surrealistas. Nacido en Montevideo, Isidore Ducasse adopta el seudónimo de Comte de Lautréamont, un ser supuestamente feo con el aire noble del poeta que sólo poseía un piano y algunos libros, el juego del lenguaje, la ruptura entre el sentido común y la fantasía, la sexualidad y el feísmo, así como el humor y la locura. Para esta serie Bordese utilizó fotos sobre preparados anatómicos inspirados en libros de anatomía.
La Serie sobre Mishima (1925/1970) también es sangrienta. Este prolífico autor japonés que esperaba ganar el Nobel y no le fue otorgado, cometió seppuku y su agonía fue terrible. En medio de toda esa tragedia del cuerpo, aparecen guiños de juguetes, no en vano, la serie se titula "Ses jouets". Vincennes, La Bastille, Charenton , lugares y fechas de su detención inicia la serie Sade. Continúa Bordese con su imaginería sanguinolenta, cuerpos retorcidos en su voluptuosidad, mezclados con su bestiario fantástico, sus crucifixiones, sus San Sebastián. Lo diabólico, lo religioso, vísceras, lenguas flamígeras, dientes amenazantes. Un universo pictórico que está entre el cielo y el infierno. El hombre engendra monstruos. Clausura el 14 de abril.


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