«En este momento no hay motivos estructurales ni económicos para que haya aumento de precios», aseguró ayer Amado Boua dos días de la publicación del dato oficial de inflación este viernes, y que las estimaciones privadas calculan en un 1,5% para agosto. A falta de «motivos económicos», el ministro de Economía atribuyó los incrementos de precios al sector empresario, al que pidió «responsabilidad»; y a los consumidores les aconsejó estar atentos para detectar cualquier abuso.
Asimismo, el funcionario festejó el resultado del canje de bonos finalizado el pasado lunes, gracias al cual «el Presupuesto público va a estar más aliviado».
A continuación, lo más destacado de sus declaraciones radiales.
Deben tener mucho cuidado las cadenas del empresariado en ser muy responsables y los consumidores en buscar permanentemente precios para que, si hay algún abuso, no nos tome desprevenidos.
Hasta hace un mes, el principal problema era la recesión y que había deflación, y esto era dramático; y, a los pocos días, decimos que con una pequeña reactivación ahora hay un gran problema de inflación. No puede ser que permanentemente estén presentando los problemas en forma tan dramática.
Tenemos un Estado que desde 2003 tiene una solvencia fiscal muy fuerte y, además, el dólar tiene un comportamiento, bajo la administración de flotación, que da mucha certidumbre. Entonces, no hay motivos estructurales, no hay motivos objetivos para una escalada de precios.
El canje de bonos obtuvo un buen resultado, porque es un canje completamente de mercado, de títulos que ya tenían liquidez, y nosotros pensábamos que arriba del 70% era una buena aceptación; se logró el 76% y nos pareció un buen número.
Los canjes no se hacen en un ahogo financiero, sino para mejorar con racionalidad el perfil de los vencimientos de los próximos años.
El Gobierno ha superado este año 2009, que se decía que era el año más difícil en cuanto a vencimientos de deuda, porque con el canje de 2005 había quedado muy cargado. Queda un pago para el 15 de diciembre, de u$s 1.500 millones, que tranquilamente lo vamos a superar. La Argentina queda muy aliviada de vencimientos en 2010.
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