Flanqueado por John Negroponte y Susan Segal (del Council of the Americas), Amado Boudou se adelantó a cualquier crítica al explicar que «la Argentina tuvo la tasa de apertura comercial más alta de todo el G-20». Fue ante un auditorio que incluía a embajadores y a representantes de la Casa Blanca y de compañías privadas como Exxon Mobile y Chevron.
Washington - Amado Boudou ratificó ayer que la Argentina pretende alcanzar un acuerdo con el Club de París que sea beneficioso para los acreedores y que al país no le signifique resignar su política de crecimiento. Al disertar durante un encuentro organizado por el Council of the Americas, en Washington, el vicepresidente agregó que la Argentina está abierta a recibir socios en el sector energético, tras mostrarse confiado en que conseguirá interesados en invertir en YPF, luego de ser expropiada. «Somos muy optimistas en términos de lo que viene para la economía argentina en general y del sector de hidrocarburos en específico», indicó.
Boudou afirmó que lejos de ahuyentar la inversión, el Gobierno ha dado pasos para presentar «excelentes expectativas para aquellos que quieran invertir en joint ventures y en posibilidades de trabajo en conjunto en el sector de energía». YPF es una empresa «abierta al capital y a la posibilidad de trabajar en conjunto con empresas públicas o privadas de la Argentina o el extranjero», aseveró.
Éstas fueron las principales declaraciones de Amado Bou ayer:
Nos gustaría mucho encontrar rápidamente una solución con el Club de París que sea aceptable para los acreedores y posible de pagar para el país sin tener que mermar su crecimiento.
Si uno ahoga la capacidad de pago de los países es imposible que cumplan con sus compromisos, y disminuir la capacidad de crecimiento de un país hace que disminuya su capacidad de pago.
En la medida en que seamos capaces de sumar inversores y sumar firmas que tengan el know how necesario para avanzar en la explotación, va a seguir ganando valor la firma YPF.
En 2011, la Argentina incrementó las importaciones en orden al 30,8%. Por eso tuvimos la tasa de apertura comercial más alta de todo el G-20. En Chile las importaciones crecieron un 26%; en Brasil, un 25,4% y en Estados Unidos, un 14,6%; esto quiere decir que lejos de haber sido un país que frenó las importaciones, la Argentina fue uno de los países más dinámicos en términos de crecimiento.
Es llamativo que de los 19 países que proponen una medida contra la Argentina, en 18 de ellos -excepto Noruega- se han incrementado las exportaciones a nuestro país en el último año.
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