8 de julio 2013 - 00:00

Brasil, en crisis, más crítica contra el “costo argentino”

Brasil, en crisis, más crítica contra el “costo argentino”
La mayor economía de América Latina está atravesando un momento muy delicado. La desaceleración económica de 2012 -creció solamente un 0,9% respecto del año anterior-, el pobre inicio de 2013 con un producto que no repunta y una escalada de precios que no da tregua, y las recientes protestas sociales que se extendieron por todo el país, ponen al principal socio comercial de la Argentina en una situación muy incómoda. Sin embargo, lo novedoso de estas últimas semanas, es que en Brasil está tomando cada vez más fuerza la noción de que existe un contratiempo más por el cual preocuparse: el "costo argentino".

Es indudable que la relación entre Dilma Rousseff y Cristina Fernández de Kirchner está hoy lejos de ser la mejor. A finales de abril, y en medio del conflicto por la empresa Vale, las dos presidentas mantuvieron una reunión en Buenos Aires con la intención de llegar a un acuerdo para reactivar el megaproyecto minero. A pesar de que ambas presidentas se esforzaron por mostrarse satisfechas ante los medios de comunicación de sus países, la ausencia de comunicados auspiciosos tras esa reunión puso de manifiesto las dificultades subyacentes de la relación Buenos Aires-Brasilia y motivó al reconocido diario brasileño O Globo a realizar un polémico informe. En la editorial, O Globo insta a las autoridades del país a librarse del "costo argentino" para dejar de perder espacio en el comercio global reconociendo que "atarse ideológicamente" a la Argentina le costó a Brasil pérdidas en las exportaciones por u$s 5.400 millones entre 2008 y 2011. El diario considera que las complicaciones en la relación con la Argentina siempre son por iniciativa del país vecino y se plantea cuánto tiempo más durará la pasividad del Gobierno brasileño frente a las maniobras controversiales argentinas.

Para Mauricio Claverí, coordinador de Comercio Exterior y Negociaciones Internacionales de la consultora Abeceb.com, estamos en presencia de "uno de los momentos más difíciles de la relación bilateral entre la Argentina y Brasil desde el inicio del Mercorsur. El problema de Brasil en los últimos años fue que tuvo que lidiar con una débil inserción internacional que sólo se vio contrarrestada, en alguna medida, por el comercio con la Argentina. Pero a partir de 2011, el aumento de los costos internos, la dificultad para transar bienes y la imposibilidad de girar utilidades a las casas matrices empezaron a deteriorar la inserción de la industria brasileña en el país. Es decir, se han ido sumando dificultades en el canal de las inversiones, que era el ámbito donde se estaba dando la integración, con inversiones cruzadas e integración productiva".

En este sentido, la decisión del gigante minero Vale de abandonar el proyecto Potasio Río Colorado frente al aumento de los costos internos y la rescisión de los contratos de dos concesiones ferroviarias a la empresa brasileña América Latina Logística (ALL) no hacen más que trasladar al plano micro la tensa relación entre ambos países.

Pero las tensiones entre estos países trascienden sus fronteras y se trasladan a toda la región latinoamericana y particularmente al Mercosur. Las decisiones adoptadas por el Gobierno argentino como las restricciones cambiarias y las trabas al giro de dividendos al exterior, están generando complicaciones en el bloque regional. "El corazón del bloque es la relación Argentina-Brasil y si la agenda entre esos dos países está paralizada, eso se traslada al Mercosur", sostiene Claverí.

Por su parte, el uruguayo Arturo Porzecanski, en el marco de un encuentro de economistas latinoamericanos el pasado martes 11 en San Pablo, señaló que "Brasil tiene al frente una gran oportunidad de fuerte liderazgo mundial, sin embargo, es necesario que el país abandone las alianzas anacrónicas para ocupar su lugar en el mundo y queda claro que caminamos para una economía global formada por superbloques, no existiendo entonces algún futuro para el Mercosur". El comentario de Porzecanski refuerza la idea de que hoy en día, el bloque regional, y particularmente la Argentina, aparecen como importantes trabas para la integración de Brasil con el resto del mundo.

Es evidente que por la importancia que tiene en su economía, la Argentina debe cuidar mejor el vínculo con su principal socio comercial y del cual dependen en gran medida sus niveles exportables. Sin embargo, lo que también hay que tener en cuenta es que Brasil tampoco puede darse el lujo de desproteger ese vínculo, principalmente por dos razones: por un lado, la importancia del comercio bilateral automotriz -en 2012, las ventas brasileñas de esta industria a la Argentina representaron alrededor del 55% de las exportaciones totales del sector automotor- y por el otro, la relevancia geopolítica de tener a la Argentina como aliada estratégica de la región.

Por estos motivos, el difícil transe por el que atraviesa la integración argentina-brasileña no sólo tiene en vilo a sus gobiernos, sino también al resto de la región latinoamericana, que anhela una pronta recuperación del diálogo bilateral y comienza a añorar los años donde la relación de los principales representantes del Mercosur transitaba sin complicaciones. Mientras tanto, en el territorio vecino, semana tras semana, gana más adeptos la idea de que Brasil "se hunde abrazado a la Argentina" y que la solución para la economía brasileña está cada vez más lejos de la integración en el bloque regional.

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