Las causas de este aumento, en opinión del vicepresidente de Secovi Río (asociación que representa a las inmobiliarias de Río de Janeiro), Leonardo Schneider, son claras: la demanda se ha multiplicado y el mercado financiero brasileño se ha estabilizado, lo que "atrajo a inversores en activos más conservadores". Schneider señaló que también jugaron un papel notable en el ascenso de los precios las inversiones en obras vinculadas al Mundial de fútbol este año y a los Juegos Olímpicos de Río en 2016, así como "la mejora del transporte, el acondicionamiento de áreas urbanas y la pacificación (proceso de ocupación de las favelas llevado a cabo por las fuerzas policiales y militares)".
Además, apuntó que el aumento de la renta promedio del trabajador brasileño, que pasó de cerca de 1.210 reales (unos 513 dólares) mensuales en 2008 a 1.966,90 reales (820 dólares) en 2013, ha favorecido el acceso a la vivienda de los brasileños.
Para el boom de las constructoras también contribuyó el programa oficial de financiación de vivienda para familias de escasos recursos "Minha Casa, Minha Vida", que en los últimos cinco años contrató la construcción de un millón de residencias y prevé la contratación de otros dos millones en una segunda fase.
Según los datos difundidos por el Secovi Río el crecimiento del precio del metro cuadrado en los últimos doce meses en Río de Janeiro estuvo entre el 8,16% y el 19,34% (en función del barrio) en las viviendas a la venta, lo que situó esta subida muy por encima de la tasa de inflación brasileña que fue del 5,91% en 2013. Sin embargo, en opinión de Schneider esos datos no prueban que exista una burbuja inmobiliaria, como sostienen muchos, sino que se trata de una "valorización" del mercado que se está realizando "de manera fundamentada". "No existe especulación porque hay un análisis de crédito bien analizado", concluyó.
Para el profesor universitario de matemáticas Fabio Xavier Penna, el efecto que tiene pagar esos precios sobre la ciudadanía es directo porque, con los alquileres que tienen que afrontar los brasileños, la capacidad de ahorro "es casi imposible". La carencia de ahorros perjudica el mercado inmobiliario, ya que, según comentó Penna, "para comprar un inmueble hay que juntar un poco de dinero para concentrar una entrada y financiar lo restante, algo que, con un alquiler tan alto, es casi imposible".
En este sentido también señaló que, además de los altos alquileres, los brasileños tienen que sufrir "las pésimas condiciones" que encuentran en muchos inmuebles donde es habitual ver ventanas rotas, pintura descascarada y es preciso hacer numerosas reparaciones.
Por si fuese poco, quienes intentan acceder a un alquiler deben contar con un avalista o en su defecto un "título de capitalización" que sirva como seguro en caso de atrasar una mensualidad. "Si no pago el alquiler un mes, la inmobiliaria puede ir ahí y sacar el dinero en el valor de la mensualidad", resumió.
El problema se multiplica entre aquellos brasileños que llegan a Río de Janeiro todos los años para realizar estudios universitarios y cuentan con un nivel de ingresos menor.
"Cuando comencé a buscar piso en Río de Janeiro llamé a mi madre para contarle los precios y no daba crédito", señaló Stefanie Vilas-Boas, nacida en Salvador y residente en Río desde 2011. Stefanie subrayó que el precio de un alquiler en Vitoria, ciudad donde reside su familia y donde los precios de los inmuebles a la venta crecieron un 21,6% según el índice FIPE-ZAP, es cuatro veces menor que en Río. "Los precios son abusivos y la población no gana lo suficiente para mantenerse", concluyó.
| Agencia EFE |


Dejá tu comentario