La aparente primavera financiera del primer semestre ha inyectado una dosis de optimismo entre los analistas brasileños sobre la economía argentina. A comienzos de año, tras la devaluación y la suba de la tasa de interés, en las mesas de dinero de los principales bancos brasileños se estimaba una caída superior al 3% del PBI criollo; en cambio, ahora recalcularon el impacto recesivo de las medidas en torno a un 2%. En línea con este panorama, vislumbran que en el segundo semestre la tasa Badlar (para depósitos a plazo fijo de más de 1 millón a 30 días) llegará al 35% (hoy está en el 25%), cuando antes la estimaban en el 40%. Esto es porque consideran que será la herramienta para contener la inflación y atraer alguna entrada de capitales. También anticipan una depreciación adicional del peso frente al dólar, gatillada una vez que las reservas retomen la trayectoria descendente; y esperan que al cierre de 2014 el BCRA tendrá un stock de aproximadamente u$s 24.000 millones. Para fin de año, esperan ahora un dólar "blue" cotizado en $ 10, cuando meses atrás lo ubicaban en más de $ 11. La única estimación macro que han mantenido es la inflación en torno al 37% anual.
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A pesar de todos estos ajustes, los economistas brasileños que más monitorean el devenir de la economía local esperan ahora un ajuste más suave que el proyectado a comienzos de año. Al respecto, cabe señalar que apuestan a una apreciación cambiaria más fuerte en el caso del peso que en el del real. Es así como el tipo de cambio bilateral registra una mejora de aproximadamente un 5,4% frente a las estimaciones de comienzos de 2014, ya que esperan que el peso se aprecie un 9%, mientras que el real lo haría en un 4% a fin de año, en medio de un escenario de apreciación de las monedas emergentes. En un año en el que el comercio bilateral muestra señales de contracción en las exportaciones conjuntas, ante la caída de la actividad doméstica en ambos países y más allá de las negociaciones para destrabar las importaciones de algunos sectores, sin duda es un dato clave para los empresarios argentinos que en el vecino país aguardan una mejora competitiva del tipo de cambio bilateral. Vale recordar que a principios de año en Brasil proyectaban una pérdida de u$s 4.000 millones en ventas externas al mercado argentino. A esto se suma otro factor negativo para las exportaciones argentinas, y es que en Brasil han actualizado sus proyecciones de crecimiento para este año y nuevamente la redujeron a menos de un 1,5%, cuando la estimación anterior daba cuenta de un incremento superior al 2%.
Sin embargo, los analistas brasileños advierten que sólo en el caso de que se registre una caída más acentuada en el stock de las reservas del BCRA, elevarían las expectativas devaluatorias que, además, inyectarían una mayor presión sobre las tasas de interés criollas. Desde las casas matrices paulistas destacan que el nivel de actividad doméstica no está experimentando un desempeño tan magro como el que esperaban.
Claro que para 2015 mantienen intacta la cuota de desaliento, en medio de un año electoral, al pronosticar que la economía argentina tampoco crecerá.
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