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"Brasil no puede avanzar sin la Argentina"
ENTREVISTA AL DIPLOMÁTICO Y ANALISTA JOSÉ BOTAFOGO GONçALVES
José Botafogo Gonçalves
P.: Y Dilma, ¿qué novedad económica podría aportar como presidente?
J.B.G.: Dilma cree más en un Estado empresario: busca crear más empresas estatales; apoyará la invención lulista de una Petrosal (una Petrobras a la medida del yacimiento pre-sal). En cambio, Serra cree que el Estado debe ser menos productor y más inductor, además de controlador de la actividad de los mercados. Pero esto no va a afectar la relación con la Argentina.
P.: Brasil es uno de los emergentes que en este momento interviene en la cotización de su moneda para hacer frente a la guerra global de divisas. ¿Qué otras intervenciones podrían producirse con Dilma o Serra en el poder?
J.B.G.: La tasa de interés en Brasil (Selic) es elevada, pero por otra parte no es una acción voluntarista del presidente del Banco Central ni mucho menos del presidente de la República. Brasil lleva una carga del pasado, como son los problemas fiscales y de presupuesto, de crédito público, todavía sin resolver. Esto obliga al Banco Central a tomar muchos títulos con tasas de interés elevadas. Por otro lado, frente a la actual sobrevaluación del real, sea Serra o sea Dilma el presidente tendrá que enfrentar estos problemas, pero en el campo financiero la experiencia de los políticos indica que cuanto menos se hable de eso, mejor. Porque anunciar políticas financieras es meterse en un lío, en acusaciones de especulación, etcétera. Callarse sobre el futuro financiero es la única mentira que nunca es un pecado.
P.: Si bien el ex presidente Cardoso dijo que no era una sorpresa el resultado de la elección del 3 de octubre porque nunca el PT (con Lula) ganó en primera vuelta, ¿a qué atribuye usted ese llamado de atención del electorado frente a la victoria de Dilma que anticipaban las encuestas?
J.B.G.: No hay que dejarse llevar por el efecto actual de una «dilmización» a ultranza. Hay un fenómeno único: Lula termina su mandato con el 80% de aprobación popular y eso creó la sensación de que él podía indicar, ungir a su sucesor. Fue una presunción, porque el elector en Brasil tiene capacidad de hacer sus evaluaciones con más independencia que en el pasado. Si estudiamos el conjunto de los resultados electorales se puede ver que la oposición a Lula tuvo importantes victorias, en San Pablo y Minas Gerais (los dos colegios más importantes), en Paraná, en Santa Catarina, en Rio Grande do Sul. Eso indica que los electores saben hacer distinciones, y que además no ponen a los tres niveles de elección en la misma bolsa: no es lo mismo el presidente que el gobernador, que el diputado o el senador. Esa es la lección que hay que aceptar con humildad.
P.: ¿Podrían los brasileños dar una nueva sorpresa electoral y consagrar a Serra?
J.B.G.: Si uno conjuga las posibles combinaciones de factores, sigue siendo Dilma el escenario más probable. Ella lleva una ventaja de entre 5 a 8 puntos y faltan menos de dos semanas. Por lo tanto, la tendencia estadística es que Dilma se mantenga en ese liderazgo sobre Serra. Si Serra gana, será una sorpresa para todos. Si pierde, la sorpresa será que perdió por poco.
P.: ¿Puede Lula volver en 2014?
J.B.G.: Edad tiene, consenso también. Aunque ni yo, ni nadie, ni él mismo, esté convencido de que debiera volver. Lula ya pasó a la historia: es un personaje que, por suerte o por mérito, cubrió ocho años de grandes avances en Brasil, con prosperidad, paz social, eliminación de varios niveles de pobreza aguda, con prestigio internacional. Quizás le convenga mantener una biografía inmaculada y no arriesgarla en un tercer mandato cuando las condiciones políticas serán mucho más competitivas que las que le tocaron en sus dos presidencias.
Entrevista de Carolina Barros


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