Río de Janeiro - El Gobierno de Brasil podría reducir hasta 60.000 millones de reales (u$s 32.000 millones) sus gastos en 2012, en un esfuerzo por controlar el déficit y la inflación. La presidenta Dilma Rousseff, que ayer cumplió un año de mandato, había planeado aliviar los controles financieros en 2012 luego de recortar alrededor de 50.000 millones de reales en el presupuesto de 2011, señalan los diarios brasileños. Las nuevas reducciones son necesarias para permitir a Rousseff mantener el déficit del Gobierno antes del pago de intereses de deuda en un 3,1% del PBI, mientras busca hallar nuevos fondos para gastos en infraestructura y bienestar social. Este objetivo se ha hecho más difícil por el lento avance de la economía estadounidense y los temores por la crisis de deuda de la zona euro. Los recortes de gastos podrían incrementar las tensiones con el Congreso, que espera contar con 32.000 millones de reales de gastos adicionales de cara a las elecciones municipales de octubre.
También podrían aumentar las tensiones con funcionarios públicos que demandan alzas de salarios, informó el diario O Estado. Funcionarios del Ministerio de Planificación y de Finanzas no quisieron hacer comentarios sobre las publicaciones.
La propuesta de reducción representa casi un 10% del actual programa de gastos de 618.700 millones de reales en el presupuesto de 2012, de acuerdo con el sitio en internet del Ministerio de Planificación. Los actuales gastos representan menos de un tercio del presupuesto total de Brasil.
Brasil planea gastar 2,23 billones de reales (u$s 1,2 billón) en 2012, un 8,6% más que en 2011, de acuerdo con el ministerio. De aquella suma, un 41% será destinado a pagar deuda local y extranjera y un 26% se derivará a pagos de seguridad social.
Agencia Reuters
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