18 de marzo 2010 - 00:00

“Brasil puede ayudar a la paz en Medio Oriente”

Samuel Pinheiro Guimarães, uno de los artífices de la actual política exterior brasileña, cree que el problema del terrorismo internacional ha perdido centralidad y que su solución depende más de la eliminación de focos de tensión que de respuestas militares.
Samuel Pinheiro Guimarães, uno de los artífices de la actual política exterior brasileña, cree que el problema del terrorismo internacional ha perdido centralidad y que su solución depende más de la eliminación de focos de tensión que de respuestas militares.
Agudísimo, con esa simpatía propia de los cariocas, el actual ministro de Asuntos Estratégicos de Brasil, Samuel Pinheiro Guimarães, es uno de los «duros» de la política exterior de Luiz Inácio Lula da Silva. Reconocido intelectual, autor de «500 años de Periferia», abogado y economista con un posgrado en Boston, fue el «número dos» de Itamaraty hasta octubre último. Durante casi siete años, Pinheiro Guimarães, afiliado al izquierdista Partido de los Trabajadores, fue artífice y operador de la política externa lulista. Junto con su amigo el canciller, Celso Amorim, revindicó a los «barbudinhos» de Itamaraty (en alusión a la barba de Fidel), grupo surgido en los 70 que había sido desplazado durante el Gobierno de Fernando Henrique Cardoso, por oponerse, entre otras cosas, al ALCA y al acercamiento a EE.UU.

Al frente ahora del ministerio «estratégico», este diplomático que, al revés de lo habitual, habla sin pelos en la lengua, sigue formulando planteamientos de futuro para Brasil. Entre ellos, el «Plan 2022», año del Bicentenario de la Independencia del país vecino, que Lula pidió estuviese listo el mes próximo para incluirlo en la plataforma política de Dilma Rousseff, la candidata del petismo para sucederlo en la Presidencia.

Después de disertar en el CARI, Pinheiro Guimarães respondió a las preguntas de Ámbito Financiero.

Periodista: Si Dilma fuese la próxima presidente, ¿cambiará la política exterior de Brasil? ¿Tendrá ella la misma paciencia que tuvo Lula con, por ejemplo, la estatización de los hidrocarburos en Bolivia, las licencias no automáticas de la Argentina, los desplantes de Hugo Chávez?

Samuel Pinheiro Guimarães:
Dilma fue ministra de Minas y Energía y conoce a los interlocutores de nuestros países vecinos por las negociaciones energéticas. Por eso comprende la asimetría de esas relaciones y la búsqueda necesaria de reciprocidad. Mi impresión es que la política exterior no va a cambiar si ella es la presidente que suceda a Lula.

P.: Usted ha dicho que confía que en las próximas décadas las Naciones Unidas seguirán siendo el organismo regidor de la política mundial. ¿Qué pasa con el resto de los organismos, como la Unasur?

S.P.G.:
Todos van a seguir existiendo. Pero con Naciones Unidas (ONU) como organismo universal. Que si bien fue creado con principios de no intervención, de autodeterminación, con igualdad de soberanías, hoy sin embargo tiene una distribución de poder que no se corresponde más con la realidad. Miremos el Consejo de Seguridad: fue creado en 1946 cuando ni China ni Francia ni el Reino Unido tenían demasiada fuerza y poder. Por lo tanto, es pura convención. Pero a pesar de que algunos países reclaman que la ONU es ineficiente, creo que igualmente seguirá siendo la estructura global de las próximas décadas.

P.: En estos momentos el presidente Lula visita Medio Oriente y en mayo estará en Irán. ¿Cómo evalúa la situación actual del terrorismo internacional?

S.P.G.:
Antes que nada, no creo que el terrorismo sea una cuestión que pueda ser resuelta militarmente. Es un fenómeno muy complejo. Hay personas que cometen actos de terror, y ¿cómo los interpretamos? ¿Como actos cometidos por poseídos por el demonio o como hechos cometidos por criaturas con situaciones de opresión muy grande, con dificultades socioeconómicas? Es la propia situación la que los lleva a eso: nadie nace terrorista.

P.: En su disertación en el CARI, usted dijo que había bajado el nivel de tensión por el terrorismo. ¿Cómo lo explica?

S.P.G.:
Reitero: no es algo que pueda ser tratado militarmente. Es una cuestión que puede ser llevada adelante más eficientemente por los servicios de información. Son grupos individuales, muy sensibles, que no tienen una incidencia tan constante. No estoy seguro si la cuestión del terrorismo debe ser tratada entre Estados o como una cuestión de policías. Por otra parte, hay puntos de tensión internacional que son propicios para el terrorismo.

P.: ¿Qué solución propone entonces?

S.P.G.:
Disminuir las áreas de tensión política y socioeconómica. Nosotros queremos contribuir a la paz en Medio Oriente. Queremos solucionar ese foco de tensión extraordinaria que ha estallado. Ése es el sentido de la visita del presidente Lula esta semana a Israel, Palestina y Jordania.

Entrevista de Carolina Barros