La enmienda a la ley de presupuesto, aprobada en una acalorada sesión conjunta del Congreso que se extendió por 17 horas, permite que el Gobierno deduzca las inversiones en infraestructura y exenciones fiscales para reducir la meta de superávit primario a una décima parte de su nivel original.
Desde que ganó la reelección por un escaso margen en octubre, Rousseff ha prometido una mayor disciplina fiscal y eligió a un funcionario de línea dura como su próximo ministro de Finanzas para recuperar la confianza de los inversores y evitar una rebaja de la calificación de crédito.
Sin embargo, su Gobierno continúa enviando señales contradictorias. El miércoles, aprobó un préstamo de u$s 11.700 millones al banco estatal de desarrollo BNDES, una transferencia que ha sido ampliamente criticada en el pasado por incrementar la carga de la deuda de Brasil.
| Agencia Reuters |

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