25 de marzo 2011 - 00:00

Brasil votó contra Irán y confirma su giro pro EE.UU.

Luiz Inácio Lula da Silva
Luiz Inácio Lula da Silva
Brasilia - Si quedaba alguna duda sobre el giro de la política brasileña respecto de Irán bajo el Gobierno de Dilma Rousseff, ésta desapareció ayer en Ginebra, con el voto en favor de una investigación de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en el país persa. La embajadora de Brasil, Maria de Nazaré Farani, dio uno de los 22 votos favorables a la designación de un relator especial del Consejo de Derechos Humanos de la ONU para investigar la situación en Irán, una propuesta que fue rechazada por siete países, entre ellos Cuba y Ecuador.

Al expresar su apoyo a la propuesta, Farani recordó que, al asumir el Gobierno de Brasil el 1 de enero pasado, la presidenta Rousseff «dejó claro, en su discurso de posesión, que seguirá con atención los avances en la situación de derechos humanos en todos los lugares».

«Brasil también espera que el presente mandato pueda contribuir al avance de la situación de derechos humanos en Irán y que, al mismo tiempo, abra camino a acciones coherentes y consistentes cuando nos encontremos con otras situaciones», agregó la diplomática.

Postura

A lo largo de los ocho años del pasado Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, quien mantuvo estrechas relaciones con el presidente Mahmud Ahmadineyad, Brasil se abstuvo o votó en contra de todas las propuestas destinadas a investigar la situación de los derechos humanos de Irán.

Esta postura cambió a partir de la victoria de la «delfina» de Lula, Dilma Rousseff, en los comicios presidenciales del 31 de octubre pasado.

Menos de dos meses después, en una entrevista al diario estadounidense The Washington Post, la mandataria criticó la abstención de Brasil en la Asamblea General de la ONU en la que se votó una condena a Irán por violación de los derechos humanos.

La entonces presidenta electa argumentó que la abstención «no concuerda con la posición brasileña» y anticipó que su Gobierno no haría «ningún tipo de concesión» en relación con los derechos humanos.

El voto en favor del nombramiento de un relator de la ONU para investigar la situación de los derechos humanos en Irán refleja precisamente esta nueva postura, que generó una reacción negativa por parte del excanciller Celso Amorim.

En una entrevista publicada ayer por el diario Folha de Sao Paulo, el jefe de la política exterior brasileña durante el Gobierno de Lula afirmó que, si estuviera todavía en el cargo, «probablemente» votaría en contra de la propuesta.

Amorim argumentó que el nombramiento de un relator especial de la ONU representará un obstáculo al diálogo con el Gobierno de Teherán y podría tener un efecto opuesto al buscado. «La gente cree que frente a cada acto hay solamente una decisión moral. Pero la decisión es también política, no en el sentido de que uno debe actuar según sus propios intereses, sino en el sentido de saber si el resultado será el deseado», justificó.

Según aseguró ayer Folha, el voto de Brasil en la sesión de ayer del Consejo de Derechos Humanos de la ONU fue también uno de los temas del encuentro que sostuvo el sábado Rousseff con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Remitiéndose a fuentes diplomáticas, el diario afirmó que, durante la reunión, Obama le pidió a Rousseff que apoyara la designación de un relator especial sobre derechos humanos en Irán. Las mismas fuentes informaron que la mandataria escuchó el pedido de Obama, pero no respondió de inmediato.

La respuesta llegó ayer con el voto de Maria Nazaré Farani, que puede contribuir a superar uno de los roces más serios de la historia reciente de las relaciones entre Brasil y Estados Unidos: la insatisfacción de Washington por la cercanía del gigante sudamericano con el régimen de su «archienemigo» Ahmadineyad.

Agencia DPA

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