16 de noviembre 2018 - 00:00

“Brexit”: tambalea May con renuncias y pedidos de remoción

La primera ministra británica prometió resistir y negó la posibilidad de llamar a un nuevo referendo sobre la salida del país del bloque. Furia entre los conservadores euroescépticos, que le reprochan haber cedido demasiado.

desafiante. Conocida por su tenacidad, Theresa May rechaza dar marcha atrás con el texto negociado con Bruselas para la salida del Reino Unido de la UE. Sin embargo, su suerte política está ahora en peligro.
desafiante. Conocida por su tenacidad, Theresa May rechaza dar marcha atrás con el texto negociado con Bruselas para la salida del Reino Unido de la UE. Sin embargo, su suerte política está ahora en peligro.
Londres - La primera ministra británica, la conservadora Theresa May, debilitada por la renuncia en cadena de varios ministros y amenazada con una moción de cesura por el acuerdo de "brexit" con la Unión Europea (UE), reaccionó ayer con una actitud desafiante, defendió el entendimiento y prometió dar pelea para no ser desplazada del poder.

"Creo con cada fibra de mi ser que el rumbo que marqué es lo correcto para mi país", afirmó en una aparición bajo fuerte expectativa en Downing Street. Y frente a las cada vez más numerosas voces que piden una nueva consulta popular sobre la salida del bloque, reafirmó que no la convocará.

"El liderazgo consiste en tomar las decisiones correctas, no las decisiones fáciles", subrayó. Y, fiel a su legendaria tozudez dijo: "¿Voy a llevar esto a cabo? ¡Sí!". Tras un áspero debate en la Cámara de los Comunes, donde partidarios y detractores del "brexit" fustigaron el texto aprobado en la víspera por el ejecutivo, un destacado diputado pidió un voto de censura del Partido Conservador para desafiar el liderazgo de May.

Promesas

"Lamentablemente, el proyecto de acuerdo de salida presentado al Parlamento ha resultado ser peor de lo que anticipábamos y no cumple con las promesas que se hicieron a la nación", escribió el conservador euroescéptico Jacob Rees-Mogg, líder del pro "brexit" European Research Group, que cuenta con el apoyo de decenas de diputados.

Para iniciar el voto de censura se necesita que al menos 48 legisladores de la formación "tory" escriban peticiones similares. Algunos ya lo hicieron y la prensa británica especula con la posibilidad de que ese número se alcance rápidamente.

Los defensores acérrimos del "brexit" le reprochan a la jefa de Gobierno haber hecho concesiones inaceptables a Bruselas.

"Tenemos que cambiar de política y para cambiar de política necesitamos cambiar a la primera ministra", dijo el diputado conservador Peter Bone.

Durante tres horas, diputados de prácticamente todas las corrientes políticas insistieron ante la primera ministra en que el proyecto de acuerdo no cuenta con el apoyo de una mayoría parlamentaria. Algunos, como el diputado del Partido Nacionalista Escocés (SNP) Ian Blackford, atacaron con dureza a May: "Ni siquiera puede controlar a su propio gabinete", le reprochó.

May sufrió ayer un fuerte revés cuando su ministro del "brexit", Dominic Raab, y otros tres miembros de su ejecutivo dimitieron debido al controvertido texto negociado con la UE. "No puedo reconciliar los términos del acuerdo propuesto con las promesas que hice al país", afirmó Raab en su carta de dimisión publicada en Twitter.

Raab, un euroescéptico nombrado en julio, renunció menos de una hora después de que lo hiciera el secretario de Estado británico para Irlanda del Norte, Shailesh Vara.

Poco minutos más tarde, la ministra de Trabajo y Pensiones, Esther McVey, y la secretaria de Estado británica del "brexit", Suella Braverman, dejaban también sus cargos. Ante estas noticias, la libra se desplomó.

Casi 17 meses necesitaron los negociadores británicos y europeos para plasmar en un texto de 585 páginas el procedimiento de retirada de Reino Unido el 29 de marzo y el período de transición hasta fines de 2020, al que se sumará una declaración sobre la futura relación entre ambas partes.

El entendimiento incluye un compromiso para proteger los derechos de los nacionales de la UE que viven en el Reino Unido y de los británicos que viven en otros países del bloque. La intención es que puedan continuar trabajando y estudiando en los países donde residen.

También menciona un período de transición de 21 meses luego de que Reino Unido abandone la unión.

Asimismo, establece un "acuerdo financiero" por el que los británicos deberán pagar entre 39 mil millones y 44 mil millones de dólares por obligaciones contraídas antes de la salida del bloque.

Uno de los puntos que más generó controversia fue el de la frontera de Irlanda del Norte (territorio británico) con la República de Irlanda. Tanto Londres como Dublín quieren evitar el regreso de una "frontera dura" entre estos territorios, y la propuesta incluye una cláusula de salvaguarda ("backstop") que evitaría el regreso de aduanas o puestos de control entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda.

Agencias AFP y Reuters

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