20 de diciembre 2017 - 00:00

“Bright”, o el arte de combinar fantasía y policial

Netflix estrenará el viernes la película propia más cara de su historia (u$s90 M), sobre una división de la policía de Los Angeles con integrantes orcos.

Bright. Will Smith, uno de los protagonistas de “Bright”, que se estrena mundialmente el viernes en Netflix.
Bright. Will Smith, uno de los protagonistas de “Bright”, que se estrena mundialmente el viernes en Netflix.
El estadounidense David Ayer, que acaba de realizar "Escuadrón suicida", es el director de "Bright", película de acción y fantasía que Netflix estrenará el viernes y que propone una clásica historia policial enmarcada en una poco convencional ciudad de Los Ángeles, poblada tanto por humanos como por orcos, elfos y otras criaturas mágicas. "Es más fácil hablar de los problemas verdaderos a través de la fantasía", dijo David Ayer ayer a la prensa, en referencia a la decisión de explorar temas como la conflictividad racial, el crimen de pandillas o la brutalidad y corrupción policial en Los Angeles, habituales en su obra.

Guionista de "Día de entrenamiento" y director de "Harsh Times", Ayer regresa a los barrios en los que creció para enfocarse en las zonas vinculadas con el delito y las dificultades socioeconómicas. "Bright" se desarrolla durante el patrullaje de los oficiales Ward y Jakoby (Will Smith y Joel Edgerton), un humano y el primer orco policía de la fuerza. Con 90 millones de dólares de presupuesto, "Bright" es la película de mayor costo en la historia de Netflix y el mascarón de proa que anuncia el desembarco, en 2018, de 80 películas originales.

Periodista: Varias compañías se disputaban "Bright", ¿por qué elegió Netflix?

David Ayer: Porque dan recursos y libertad. Me hicieron ver que entendían mi visión de la película y resultó el mejor lugar. El mundo de la televisión y del cine se rige por el talento, por los directores, los actores, los guionistas y si nos dan un lugar donde podamos llevar a la realidad nuestras visiones, ahí iremos.

P.: ¿No le preocupó que el componente de espectacularidad, la acción y los efectos especiales, se resintieran al ser vista en televisores, computadoras y hasta smartphones?

D.A.: Para nada, porque igualmente ahí terminan todas las películas y las producciones. La grabación, los métodos, la técnica, el modo de hacer la película es como si fuera para la pantalla grande. Hoy en día, en sus hogares, a veces la gente tiene mejor tecnología que en muchos de los cines. Y no deja de ser un estreno gigantesco: sale en 190 países diferentes, en muchos idiomas diferentes y a la misma hora.

P.: ¿Cómo surgió la idea de la película? El escenario del sur de Los Ángeles, el crimen, la corrupción policial y las pandillas son marcas suyas, pero no el universo de fantasía de orcos y elfos.

D.A.:
Es cierto que no es lo típico para mí, pero me pregunté "¿cómo puedo darle realidad a tales elementos?" y "¿cómo sería si la sociedad fuera así, con todas estas especies diferentes conviviendo en una ciudad?". Me encantó el proceso de mostrar ese mundo, diseñar las caras, las máscaras, los efectos especiales, la magia y darle cierto aire de verdad.

P.: ¿Imaginó que podía ser arriesgado, que a los fans del género de fantasía no les gustara ese encuadre tan realista?

D.A.
: Nunca se sabe cómo se van a tomar las cosas, pero yo tenía plena confianza en el proyecto, en el guión de Max Landis, pero sobre todo en Will Smith y Joel Edgerton. Ellos hacen que la película funcione.

P.: Los suburbios de Los Ángeles son el ecosistema en el que se mueven los personajes de "Bright". ¿Cuál es su experiencia con la ciudad y cómo influyó en su obra?

D.A.
: Hoy es diferente de lo que era en los años 80, cambió mucho después del motín del 92. Me encanta el barrio, me encanta ese tipo de ciudades; hay niños, familias. También problemas socioeconómicos, de violencia, pero la mayoría sólo quiere mejorar su vida.

P.: "Bright" hace foco en la violencia policial contra las minorías raciales, en este caso contra los orcos.

D.A.
: Es más fácil hablar de los problemas verdaderos a través de la fantasía. Así se puede abrir la puerta un poco para discutir.

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