23 de diciembre 2009 - 00:00

Brutal represalia de los seguidores del capo

Infantes de Marina y allegados acudieron el lunes al sepelio del soldado Melquisedet Angulo Córdova, que cayó en un enfrentamiento con narcotraficantes. Los mafiosos se vengaron de él aun después de muerto: asesinaron a su madre y a otros tres parientes.
Infantes de Marina y allegados acudieron el lunes al sepelio del soldado Melquisedet Angulo Córdova, que cayó en un enfrentamiento con narcotraficantes. Los mafiosos se vengaron de él aun después de muerto: asesinaron a su madre y a otros tres parientes.
Tabasco - Un grupo armado asesinó a la madre y a otros tres familiares de un militar que participó y murió en el operativo en que se abatió a Arturo Beltrán Leyva, líder del temido cartel de los Beltrán Leyva.

En el ataque, que ocurrió apenas unas horas después del funeral con honores del militar, murieron su madre, una tía, un hermano y una hermana, además otra hermana resultó herida.

Varios hombres armados «se introdujeron a la casa de la familia (del militar) en la comunidad de Paraíso, estado de Tabasco (sureste), rompieron la puerta y acribillaron a las personas que se encontraban adentro», dijo el reporte oficial.

El infante de Marina Melquisedet Angulo Córdova participó el pasado miércoles en un espectacular operativo en el que fue abatido a balazos Arturo Beltrán Leyva, apodado el «jefe de jefes», uno de los tres narcotraficantes más buscados de México. Córdova fue el único militar que cayó en el operativo, al ser alcanzado por una granada lanzada por los narcotraficantes en un enfrentamiento que duró varias horas en la zona residencial de la ciudad de Cuernavaca, 90 km al sur de México DF.

La televisión transmitió anteayer los honores rendidos al infante, que según la Marina era el primer hombre de esa fuerza caído en las operaciones contra el narcotráfico.

«Era fácil saber dónde vivía la familia, salió en los periódicos además de que Paraíso es una comunidad muy pequeña, está como a 80 kilómetros de aquí», se lamentó un residente de Villahermosa, capital de Tabasco.

El presidente Felipe Calderón involucró en 2006 a unos 50.000 militares en la persecución de los carteles, lo que desató una guerra sin cuartel que se cobró 15.000 muertes.

«Es un acto cobarde y deleznable. Estos condenables hechos son una muestra de la falta de escrúpulos con los que opera el crimen organizado, atentando contra vidas inocentes», apuntó.

En Paraíso, localidad costera del golfo de México, se desplegó el operativo del Ejército, la Marina y policías estatales en un intento por detener a los agresores.

«Sabemos que fueron varios hombres armados, pero no tenemos detalles. Los vecinos no quieren hablar, tienen miedo», dijo un oficial de la Policía de Paraíso.

En Cuernavaca, donde cayó abatido Beltrán Leyva, ayer apareció un gran letrero con un mensaje atribuido al narcotráfico. «Eso no es ni el comienzo a la guerra; cometieron el gravísimo error a (de) meterse con la empresa», decía con gramática confusa. El mensaje manifiesta el apoyo a Edgar Valdez Villareal, apodado «La Barbie», señalado como operador financiero de los Beltrán Leyva, y que según las autoridades en uno de los posibles sucesores del liderazgo del cartel. La organización de los Beltrán Leyva movió unos u$s 5.800 millones en droga en 18 años.

Agencias AFP, EFE y DPA

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