Bs. As.: colapsa reparto de boletas para primarias

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El juez electoral de La Plata, Manuel Blanco, comunicó ayer que su juzgado no podrá transportar las boletas a las mesas que se abrirán el 14 de agosto para votar en las primarias para cargos nacionales y provinciales en Buenos Aires. Según una resolución del magistrado, la cantidad de listas de precandidatos que se presentarán ese día (1.375) para las categorías de presidente, legisladores nacionales, gobernador, legisladores, intendentes, concejales y consejeros escolares obligarán a que funcionen 31.519 mesas en 4.159 escuelas. Esa cantidad de puntos electorales, dijo Blanco, hace imposible que el juzgado a su cargo transporte las boletas que se usarán en las urnas. Por eso suspendió la franquicia que se le daba a los partidos para que le entregasen a las autoridades 53 boletas por cada mesa electoral (dos boletas «testigo» y 50 para que las haya en cada lugar al momento del comienzo de los comicios).

Turbulencia

Esto implica que quedará bajo la responsabilidad de cada partido llevar la totalidad de las boletas que se usarán en la elección, una responsabilidad y un gasto más para los participantes.

Las boletas las imprimen siempre los partidos; hasta ahora, por imperio de la franquicia suspendida por Blanco, una parte se las daban al juzgado que a su vez le confiaba al correo la provisión de las 52 boletas por mesa. Los partidos llevaban más boletas a cada mesa para suplir faltantes por agotamiento o por la destrucción por parte de los electores para impedir que otros encontrasen las de su partido.

La decisión de Blanco es otra turbulencia para unas primarias que se hacen por primera vez y que resultan un experimento electoral para todas las fuerzas, ninguna de las cuales puede predecir hoy cuál será su resultado. La Justicia electoral de los grandes distritos ya ha advertido de la gran dificultad que habrá el 14 de agosto para un escrutinio provisorio rápido. También sobre la posibilidad de que las impugnaciones que se suceden en todas las elecciones retrasen el proceso que se desarrolla en un cronograma muy apretado.

Los partidos en todo el país en estos momentos están abocados a la discusión en los juzgados electorales de la aprobación final de las boletas para emprender la compleja tarea de su impresión.

Tráfico comercial 

En el primer distrito del país, Buenos Aires, hay 10.600.000 electores y los partidos grandes (PJ, UCR) suelen imprimir hasta 5 boletas por votante potencial, es decir más de 100 millones sólo para esos dos partidos. Esto genera un tráfico comercial de papel, talleres de impresión y de guillotinado de cierto relieve porque no puede faltar en ninguna mesa.

Ayer en el juzgado de Blanco se hizo la audiencia final de aprobación de boletas, sin lo cual nadie puede empezar a imprimirlas. El apoderado del Frente para la Victoria, Jorge Landau, impugnó la boleta de Unión para el Desarrollo Social que animan Ricardo Alfonsín y Francisco de Narváez por el tamaño de la letra del nombre de José Scioli, candidato a senador nacional. Esa dimensión, argumentó Landau, puede inducir a confusión con la boleta a gobernador de su hermano Daniel Scioli.

Los apoderados de la UDS le retrucaron con la impugnación del uso de la bandera nacional en la boleta del FpV, algo que ya habían hecho ante el juzgado de María Servini de Cubría en las boletas sin mucha suerte. Blanco resolverá estos dos entuertos en las próximas horas para habilitar que funcionen las rotativas.

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